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Novedad en KRK ediciones: 'Diario' de Frege, con traducción y notas de Luis Valdés Villanueva

Una pieza singular de anotaciones del autor un año antes de su muerte y que tratan de asuntos políticos, económicos, sociológicos o religiosos de los que nunca se había ocupado en los escritos anteriores.

Novedad en KRK ediciones:

Hacía muchos años que no había vuelto a leer una página de G. Frege; la imagen que guardaba era la correspondiente al estudioso de la investigación del lenguaje y de la fundamentación de la matemática. Con todo, al recibir la edición de Diario [10 de marzo-9 de mayo de 1925] y leída la contraportada no pude evitar la lectura de la presentación y, en consecuencia, de el Diario. Concluida la lectura, es tal la impresión que la misma me ha generado que he entendido como inevitables estas líneas sobre la edición realizada por L.M. Valdés en KRK (2021). No pretendo juzgar las páginas del Diario. Solo invitar a su lectura, casi forzarla.

El texto de la presentación como el del Diario discurren con tal claridad y orden que, leída la primera página, se hace inevitable su lectura; sobre todo, a partir del momento en que descubres que la personalidad e ideas de Frege, tal como el diario pone de relieve, ofenden los ideales de una razón a la que siempre deseamos servidora de los derechos humanos y correctora de las necesidades de los hombres. En realidad, las lecciones dedicadas por mi profesor a Frege dejaron a este pensador aislado en esa racionalidad que se agota en el análisis de Sentido y Referencia.

Cuando sabemos de tantas personas, de la más dispar condición social y cultural, que se anticiparon al propio devenir de la sociedad alemana, que se aislaron de la vida alemana y se exilaron en uno u otro país, no cabría pensar que Frege hubiera sido uno más de los muchos alemanes que defendieron las ideas que estos tres meses de diario nos trasladan. Verdad es que L.M. Valdés, autor de la presentación y traductor del Diario también advierte que el contenido de este diario, más o menos aceptado en la sociedad de la época, nos pone en guardia sobre «la pretendida inocuidad de las ideas del hombre de la calle». La total carencia de humanidad de la que hacen gala esas páginas nos advierten una vez más y de modo significativo de los monstruos que nuestra razón puede generar. Creo que las ideas expuestas en las páginas de este diario, en contra de lo que Frege trasmitió a su hijo, no hubieran «merecido una elaboración ulterior»; la elaboración de un discurso en torno a la justicia social hizo inevitable abandonar su línea de reflexión y hasta su terminología; por supuesto sus valoraciones.

El texto, de obligado conocimiento y fácil lectura, gana el espacio social necesario mediante las notas con las que L.M. Valdés ilustra no solo las referencias bibliográficas, sino las situaciones concretas vinculadas con los juicios de Frege. Gran ayuda para el análisis del lector que pudiera intentar una línea de lectura que salvara las posiciones defendidas en el texto y que solo en alguna ocasión lo merecen. Lo impide el considerar como «regalos de Francia» el sufragio universal e igualitario o bien la libertad de residencia «también para los judíos». El lector de este diario desconoce las posibles experiencias que los habitantes de Wismar pudieran haber tenido con los judíos. Ahora bien, no apostaría por recuperar una ley que solo les permitiera a los judíos pernoctar en «Wismar» durante las noches de los días de feria. Lean el Diario. Europa ha cerrado definitivamente este capítulo de su historia. Russell no hubiera invitado a Frege a presidir alguna de las sesiones de «su» tribunal.

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