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Extravios adictivos

Un libro inclasificable, extraño, sin modelos conocidos, a ratos terrorífico y grotesco que convoca los grandes títulos de las letras de todas las épocas.

Extravios adictivos

Alvaro Cortina (Bilbao, 1983) es doctor en filosofia por la Universidad de Leiden y profesor de esta materia en el IE de Madrid y en el Centro Universitario Maria Cristina en El Escorial. Es autor de la novela ‘Deshielo y Ascensión’. Ha publicado, entre otras cosas, ensayos sobre la obra de Henri Bergson y Arthur Schopenhauer, así como una traducción de ‘Dante desde la perspectiva filosófica’ de Friedrich Schelling, que, en buena medida, es el germen del libro que hoy comentamos.

Baroja, David Lynch, Poe, Arthur Machen, Robocop,Chateaubriand, Schelling, Jacques Tourneur, San Buenaventura, David Cronenberg, Zuloaga, Ferrer Lerin, John Ford, San Agustín, Novalis, Paléfato, Vasari, Galdós, Tácito, Faulkner, Plotino, Rudolf Otto, Masaccio, Rodriguez de la Fuente, J.W. Goethe, el programa televisivo ‘El tercer milenio’, Ireneo de Lyon, Coleridge, ‘Vida y muerte del coronel Blimp’, Unamuno, Homero, Léon Bloy, Houellebecq, ‘El malvado Zaroff’, Dante, J.J. Rousseau... Esta es sólo una minúscula parte de los nombres de escritores, poetas, pintores, cineastas, músicos y objetos culturales... que se citan a lo largo de este texto. Y se le cita y glosa desde una igualdad de jerarquías, como operan los bloques publicitarios de la televisión.

El libro de Urdampilleta parte de la idea de Schelling de que la modernidad literaria comienza con Dante, una actitud hasta ahora no superada y que es capaz de una intensa subjetización de los mitos y de la teologia. Schelling postula que «los mitos no significan, son».

De modo latente, Cortina estructura su libro a partir en parte del modelo de la ‘Divina Commedia’ de Alighieri y, en parte, de las ‘Meditaciones de un paseante solitario’ de Rousseau.

Mencionemos algunos de sus postulados teorico-poéticos:

«Creo en la autonomia de la estética y en los mundos cerrados. Abisal tan solo pretende hablar de ti y de mi, lector»(...) «el mundo autónomo, formado de elementos limitados, concretos, que no tienen que ser descifrados por medio de alegoria, es lo que aparece cuando nosotros decimos Bach, o decimos Poe».

«Mi paradigma artistico de microcosmos será la novela en todo caso, la narración. Este ensayo es un ensayo de novelas, aunque también de cine y, en menor medida, de cuadros»

Y de un modo más explicito: «Mi inspiración no ha sido ‘El héroe de las mil caras’ de Joseph Campbell (destacado mitólogo), sino los pasos del ‘Itinerario del alma a Dios’ de San Buenaventura. ¿No es acaso la purificación la respuesta a la amenaza; la iluminación, el resultado de los grandes hallazgos esperanzadores, y la perfección la perfecta descripción del estado de quietud? Pues bien, purificación, iluminación y perfección son los tres pasos de la mistica medieval.(...) He querido describir a los creadores y receptores de la cultura, en tanto conjunto de imágenes y tiempo en estos tres grados místicos».

Restando solemnidad a la afirmación anterior, matiza: «En este libro no se ha mostrado un gusto por las inmensidades macrocósmicas, su autor es (es preciso reconocerlo) un hombre mundano. Si se puede elegir, desde luego, preferimos no disolvernos y simplemente volver a casa».

Volviendo otra vez a Schelling, asegura que el artista moderno tiene que convertir, a la manera de Dante, el material histórico y mundado que nos rodea, en matería mitológica; cosas que sabiendo o no lo hacen también los lectores modernos e incluso el espectador iletrado. Lo corrobora con una observación costumbrista: «...los maledicentes y los marujos son también, a su modo, noveleros. Si quitamos el resentimiento y la mezquindad al más zafio reportero del corazón acaso sacaremos un bruto de poesia popular «.

En su búsqueda de la captatio benevolentiae del lector, recurre con cierta frecuencia a un funcional autosabotaje (que siempre tranquiliza):

«Algunas de mis citas han sido francamente poco serias. En muchos casos, la libre asociación nos ha llevado por los caminos más mundanos, los caminos del realismo». O también: «Aquí termina esta lista interminable de referencias, este collage disparatado ¿Qué he buscado en el fondo?»

Y en tono similar, pero dirigido al universo académico en el que el autor se mueve: «confio en haber llamado la atención sobre momentos e imágenes que podían ser considerados el detritus de los estudios culturales».

Con una franqueza desinhibida acerca de la naturaleza de su libro, escribe, « Abisal es un caso manifiesto de apropiación. Es un homenaje, sin duda, a los hombres elevados que cito, pero también un ejercicio de rapiña y destrucción, como hacian el Joker y sus drugos con el arte en Batman a ritmo de no se qué canción de Prince».

‘Abisal’ concluye una conocida escena del Werther goethiano en la que los amantes se reconocen a través de la obra de un poeta, que Cortina glosa con un afortunado simil: «la imagen y el nombre propio del poeta que ambos conocen bien, los aproxima, como hace el director de orquesta con los instrumentistas».

Urdampilleta cultiva una prosa ‘oversize’, una poética de la digresión, del extravio adictivo -que trata naturalmente de que lo sea también para el lector, lo logre o no-, con el fin de exponer lo que el denomina todomosaico, noción asociada a la idea de collage o puzzle mitico-emocional de cada individuo.

Este ensayo está a mitad camino entre la ambición filogenial y la ocurrencia bien documentada. En cualquier caso, constituye un texto llamativo aunque puede poner de las nervios al lector poco perseverante.

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