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Mujeres de ayer, mujeres de siempre

La editorial Diábolo acaba de publicar una espléndida selección de páginas dominicales de ‘Polly and her pals’ entre 1913-1927, en el que se pueden encontrar algunas de las planchas más espectaculares de la serie de Cliff Sterret.

Mujeres de ayer,

Cuando se comenzó a publicar en 1912 ‘Poly and her pals’, la obra de Cliff Sterret no destacó especialmente en los periódicos del todopoderoso William Randolph Hearst donde aparecía. La serie sobre los lances amorosos de una hermosa jovencilla asediada por los pretendientes innovaba al llevar lo romántico al ámbito de lo doméstico, fijándose tanto en la joven Polly como en los denodados intentos de sus padres y hermanos para espantar a los moscones, pero sería la habilidad de Sterret para introducir cierta picardía atrevida lo que fue poco a poco ganando lectores para una serie que, con el tiempo, llegaría a publicarse en más de cuatrocientos periódicos. Pero es evidente que no era solo el éxito lo que perseguía Sterret: quizás por la influencia de otro clásico absoluto coetáneo, la ‘Krazy Kat’ de George Herriman, el dibujante comenzó a trabajar sobre su estilo para ir insertando inesperados elementos gráficos. Dirigida en lo argumental cada vez más hacia un slapstick de ascendencia cinematográfica, a partir de 1925 comenzará a incluir en su estilo claras influencias de las vanguardias artísticas, desde el expresionismo a un arriesgado cubismo. Atrevidas opciones que Sterret supo incorporar con naturalidad a su narrativa, que cada vez más rompía los cánones con sorprendentes elecciones. Pero a diferencia de Herriman, que se alejó del público con una obra personalísima que avanzó el surrealismo, Sterret consiguió la difícil pirueta de combinar el riesgo formal con un humor asequible y cercano que nunca lo separó de los lectores. Cien años después, las planchas dominicales de ‘Polly and her pals’ siguen transmitiendo ese humor fresco y pícaro en el que se respira todavía una apertura que, en su tiempo, tuvo que ser revolucionaria. Sin embargo, el dibujo de Sterret muestra una modernidad sobre la que el tiempo no ha dejado su pátina, revelando una estética tan actual como atractiva. Pero, además, su lectura hoy nos permite poner en valor la radical evolución de un autor que supo asimilar con curiosidad y talento el arte que le rodeaba, convirtiéndose en ejemplo sin el que no se puede entender el camino que el cómic ha seguido. Y no solo en los EE.UU.: no es difícil encontrar los rastros de Sterret en la otra generación del 27, la de los artistas como Tono, Mihura o López Rubio que rompieron todas las reglas en publicaciones como ‘Gutiérrez’ o ‘Buen Humor’. Inédita en España, la editorial Diábolo acaba de publicar una espléndida selección de páginas dominicales de la obra del periodo 1913-1927, en el que se pueden encontrar algunas de las planchas más espectaculares de la serie. A gran tamaño y con una cuidada traducción de Francisco Sáez de Adana (¡no era fácil la tarea!), es una oportunidad perfecta para disfrutar de esta genialidad del noveno arte.

Mujeres de ayer,

Y aunque fueran publicadas entre los años 70 y 80, las historietas de Nazario Luque que recopila el volumen ‘Mujeres raras’ (La Cúpula) merecen también estar en cualquier categorización de clásicos del cómic. Desde la militancia en la provocación, Nazario cuenta relatos de mujeres al margen de la historia, en las que lo cotidiano oculto se entremezcla con lo legendario para articular una mitología de la rebeldía de la mujer narrada desde la admiración. Del amor romántico a las mujeres ninguneadas por una realidad escrita por el hombre, las historietas de este volumen siguen siendo contundentes en su fondo, pero también son una hoja de ruta en la que se puede seguir a la perfección la evolución de su autor, desde el underground más combativo a una estética que busca la belleza de lo kitsch cotidiano que le llevó a la pintura. Sin duda, una obra de madurez que hay que reivindicar como uno de los hitos del cómic de Nazario.

Mujeres de ayer,

Dos obras muy diferentes, pero que coinciden en su indiscutible importancia.

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