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El caminante

La sombra centenaria de Alban Berg

El Palau de les Arts de València pone en escena por primera vez en sus 17 años de existencia la ópera de Alban Berg Wozzeck, con magna producción de Andreas Kriegenburg y dirección musical de James Gaffigan. El estreno será el próximo 26 de mayo y el mismo día en que se publican estas notas el Gran Teatre del Liceu presenta una producción de la misma obra a cargo de William Kentridge bajo la batuta de Josep Pons. Quizá se deba la coincidencia a que este año se cumplen cien de que Alban Berg concluyera la ópera, que inició en 1914 y hubo de interrumpir por el estallido de la Primera Guerra Mundial, al ser movilizado. El compositor había visto en 1914 una representación de la obra de teatro Woyzeck de Georg Büchner, por la que quedó tan impresionado que decidió componer una ópera con ese argumento. Büchner era un revolucionario inspirado por el socialismo utópico de Babeuf y Saint-Simon, que murió de tifus a los 24 años de edad en 1837 sin concluir Woyzeck, cuyos fragmentos se publicaron póstumamente. En plena era romántica, es una tragedia social precursora del expresionismo. Büchner se inspiró en una historia real, la del soldado Woyzeck, guillotinado en Leipzig tras haber asesinado a una mujer.

Berg escribió el libreto y construyó sobre él una ambiciosa ópera en tres actos y 15 partes, con amplísimos medios musicales de muy diversa gama tímbrica y un lenguaje característico que fluctúa entre la atonalidad y la tonalidad. Utilizó la forma Wozzeck, que tenía su origen en un error de imprenta. Fue concluida en 1922, el año anterior a que Berg asumiera el sistema dodecafónico ideado por Arnold Schoenberg. Se estrenó en 1925 en la Ópera del Estado de Berlín, donde cosechó un gran éxito y pronto se representó en Leningrado, Nueva York, Ámsterdam, Bruselas y Londres. A París no llegó hasta mucho más tarde, en 1963, de la mano de Pierre Boulez, y al Liceu, el año siguiente.

Wozzeck se ha convertido en una ópera emblemática del siglo XX, que une a su carácter innovador en argumento y lenguaje musical su capacidad de comunicación con el público. Hay que atribuir esa virtud a Berg, quien también compuso la obra dodecafónica más popular en los auditorios, el Concierto para violín y orquesta a la memoria de un ángel. Fue dedicado a Manon Gropius, que falleció de poliomielitis y era hija de Alma Mahler, viuda de Gustav Mahler, y Walter Gropius.

Berg murió en 1935 a causa de una septicemia producida por la picadura de una abeja, y el estreno mundial del concierto se produjo en Barcelona el año siguiente, el 19 de abril, durante el Festival de la Sociedad Internacional para la Música Contemporánea, cuya sección catalana promovió el compositor Roberto Gerhard. Lo interpretó Louis Crasner con la Orquestra Pau Casals dirigida por Hermann Scherchen. Tres meses después se sublevó el ejército de Franco contra el Gobierno de la Segunda República y empezó la Guerra Civil.

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