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Los guardianes del Prado

Los guardianes del Prado

La mayoría de las veces, a la hora de elegir un libro, pienso como lectora en lo que me apetece leer en ese momento, novela histórica, policíaca, intimista... hasta que lo encuentro. En esta ocasión, no fue la portada ni la sinopsis lo que hizo que me decidiera por la novela de la que voy a hablar, tampoco el género, fue la fajita de presentación que rodeaba las solapas del libro lo que me llamó la atención. De las cuatro frases que habían escritas una rezaba así: «Un libro que te dejará una huella imborrable» Y quise averiguarlo...

Javier Alandes, autor del libro, propone un viaje a la València del inicio de la Guerra Civil y lo que supuso para esta ciudad el traslado de las obras más importantes del Prado con el fin de depositarlas en un lugar seguro. Viajaremos también, en un salto temporal hasta los años ochenta de la mano de un intuitivo periodista. Dos tramas paralelas de igual importancia en lo que refiere a la estructura, cuya conexión irá desvelándose poco a poco.

Con una prosa ágil que dinamiza el texto, la voz narrativa corre a cargo de la tercera persona, siendo un narrador omnisciente el que en un tono algo canalla, en ocasiones, y reflexivo, en otras, guía al lector con habilidad hacia épocas pasadas con muy buenas descripciones físicas y emocionales de los personajes, del espacio-tiempo, de la atmósfera y del contexto histórico derivando todo ello en una novela tremendamente visual.

Uno de los principales valores de la novela es la construcción de los personajes, protagonistas y secundarios son presentados por el autor en el momento justo que se precisa, moviéndolos a su antojo para que el lector viva con ellos sus andanzas, les tome cariño, les comprenda o les desprecie, destacando por su importancia los que aquí se detallan:

Elisa y Bela, dos mujeres con fuerte personalidad, representativas del momento en que vivían, mujeres que estudiaban, trabajaban y eran independientes; Alejandro Santoro, joven arquitecto con sólidas convicciones del deber y del honor; Felix Santurce empresario valenciano al que se le pretende rendir homenaje; Mateo Aguirre contrabandista que trabaja para Santurce; Fernando Poveda periodista en horas bajas y el ambicioso general Gallardo entre otros.

El autor retrata con mucha solvencia la ciudad de València de 1936 y de 1981, sus calles, los edificios, lugares de referencia y la situación política del momento. Dos sociedades distintas, una misma ciudad donde los personajes transitan con sus costumbres, expresiones en valenciano, sus comidas típicas y contemplan asombrados su luz.

Los Guardianes del Prado, es un thriller de aventuras en el que el leitmotiv de la novela es salvar parte del patrimonio de la humanidad, como son Las Meninas y el autorretrato de Durero y así salvar al mundo, con esta premisa Alandes, en su imaginario narra basándose en hechos históricos y personajes reales una posible situación que bien podría haber ocurrido, con la que envuelve al lector en un complejo entramado de traiciones y mentiras, de funcionarios corruptos, militares, espías y personas capaces de todo por dinero y poder; logrando encajar cada pieza del puzzle de la trama con destreza y verosimilitud.

Pero también es una novela en el que se habla del amor romántico, del amor paternal y fraternal, del valor de la familia, de hacer lo correcto, de arrepentimientos y de búsqueda de la verdad cueste lo que cueste.

En resumen, un libro notable desde el primer momento, que nos hará ver con otros ojos la obra de Velázquez, las emblemáticas Torres de Serranos, la antigua Universitat de València y la Iglesia del Patriarca. Es una travesía en el tiempo hacia lo mejor y peor de la condición humana, una bonita historia llena de intriga y sentimientos que seguramente no dejará al lector indiferente.

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