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Los otros superhéroes

Siempre es posible explorar otras opciones que, desde el respeto a esa condición basada en el poder y la protección al débil, pueden interesar.

Los otros superhéroes

Acostumbrados al superhéroe de colorido pijama de licra que el canon nos ha servido, multiplicado y potenciado por los CGI en la gran pantalla, parece existir poco espacio para otro tipo de personaje. Los hay, claro, pero las ficciones parecen haber entendido de forma mayoritaria al otro superhéroe como un reflejo oscuro y deformado del ideal original, una otredad que se opone a la esencia de la figura heroica acariciando sin complejos la maldad (el ejemplo, fácil, lo tienen en The Boys, tanto en su anodina versión en papel como en su más sugerente versión televisiva). Sin embargo, siempre es posible explorar otras opciones que, desde el respeto a esa condición basada en el poder y la protección al débil, pueden interesarse por cualquiera de las facetas de la poliédrica naturaleza del superhéroe. Hace poco hablábamos por aquí de la sugerente Grip, de Lale Westwind, y hoy tenemos un nuevo ejemplo igualmente atractivo: Dragman, de Steven Appleby (Astiberri, traducción de Rubén Lardín). Tomando de punto de partida que el poder reside en el disfraz de superhéroe (recordarán, seguro, aquella alocada serie de televisión de las sobremesas), Appleby se centra el concepto de transformación llevándolo a su terreno: el travestismo. Si ponerse un traje de mujer es empoderarse, ¿no es en el fondo obtener increíbles superpoderes? El superhéroe es escapa de los límites de su cuerpo convirtiéndose en otra persona, simbolizando la metamorfosis con un traje, con una nueva identidad. Es un travesti en busca de una personalidad diferenciada con la que poder expresarse, con la que poder ser feliz y que, además en este caso, confiere de increíbles poderes. Con evidentes referencias personales, Appleby desarrolla una fascinante historia de malvados y pérfidos villanos, grupos de superhéroes y dominación del mundo que podría pasar por un argumento de los Vengadores marvelitas, pero que en sus manos evoluciona hacia una compleja reflexión sobre la cara que queremos dar a los demás, sobre un alma que se resume en la representación hacia el exterior que condiciona nuestra propia identidad. Conceptos profundos que se plasman desde la frescura y el humor, que no olvida la complicada cotidianeidad del superhéroe y la imposibilidad de la conciliación, pero dentro siempre de un discurso que trasciende la simple comparación para encontrar nuevas claves que expanden el género sin negarlo, encontrando inéditas posibilidades que merecen mayor indagación en el futuro, confirmando a Dragman y sus colegas en un camino alternativo para los superhéroes que es necesario transitar.

Los otros superhéroes

Sin embargo, a veces nos olvidamos de que los superhéroes tienen una historia donde ya se intentó apartarlos del convencionalismo de la licra y la capa. Buen ejemplo es la editorial británica IPC/Fleetway, que en los 60 creó superhéroes tan delirantes como fascinadores: Spider, Zarpa de Acero, Mytek, Kelly Ojo Mágico, Dolmann o Archie configuraron un universo propio donde el heroísmo se reescribía desde términos muy alejados a los de sus colegas americanos. Villanos, traidores reconvertidos en pseudo James Bonds, gorilas mecánicos gigantes, juguetes mecánicos inquietantes, amuletos mágicos… La imaginación desbordada de los guionistas británicos consiguió una mitología inolvidable que la editorial Dolmen está recuperando en cuidados volúmenes que se han iniciado con dos personajes tan carismáticos como Spider, la mente criminal más grande del mundo, y Zarpa de Acero, ese personaje imposible que se hacía invisible metiendo los dedos de su mano metálica en un enchufe. Los guiones de Ted Cowan o el mismísimo Jerry Siegel -el creador de Superman- en el primer caso, y de Tom Tully en el segundo, se movían entre el delirio kitsch y una ciencia ficción ingenua que no renunciaba a las aristas más espinosas e incluso a coqueteos lovecraftianos, a lo que hay que añadir apartados gráficos extraordinarios como la inmensa e inolvidable labor del gran Jesús Blasco en Zarpa de Acero.

Los otros superhéroes

Prueben con otros superhéroes, les sorprenderán.

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