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La razón produce fantasmas

García del Moral ha dado cuerpo a una de sus constantes en su continua y minuciosa investigación, la estrecha relación entre psicoanálisis y filosofía.

La razón produce fantasmas

Desde los años 80 del siglo pasado, me han ido llegado los ecos de los seminarios permanentes del Campo Freudianos impartidos por María Amparo García del Moral. Dichos ecos traían la buena nueva de una pensadora con un inmenso conocimiento de causa y, al mismo tiempo, de su gran capacidad de trasmitir una continua reinterpretación del psicoanálisis a partir, sobre todo, de la teoría de Jacques Lacan. La trasmisión de un pensamiento, pero también de praxis, porque Mampa, como se le conoce coloquialmente, sigue siendo una reconocida psicoanalista y maestra de psicoanalistas.

Ahora, estos ecos han resonado con una fuerza especial con su último libro, Razón y fantasma, porque, entre otras cuestiones, García del Moral ha dado cuerpo a una de sus constantes en su continua y minuciosa investigación, la estrecha relación entre psicoanálisis y filosofía. Una relación que tiene como eje a la razón, es decir, a una de las estrellas de la historia de la filosofía. Pero ser estrella no significa que dicho concepto no haya sido problemático. Y lo sigue siendo.

En este caso, su reflexión parte de un triángulo de tres vértices: razón, fantasía y fantasma. La cuestión es que llevo tiempo adentrándome en la relación de los dos primeros conceptos. En efecto, siguiendo a Nietzsche y su definición de ser humano como «animal fantástico».

Pero, gracias a este libro, intenso y ameno al mismo tiempo, he descubierto el tercer elemento, el fantasma. Precisamente, unos de los momentos más interesantes es la relación que propone la autora entre el admirado Freud y el no menos admirado (se nota) Kant. Una relación que provoca chispas reflexivas de gran calado. Por un lado, el maestro Freud da el paso del tratamiento de los síntomas –la autora incide en recordar que Freud era médico- a ocuparse del fantasma. Ese fantasma que también queda patente en Kant, según García del Moral, al analizar uno de sus libros más desconocidos: El ensayo sobre las enfermedades de la cabeza. Según su interpretación, el filósofo de Königsber, en esta obra estaba diciendo que no era la razón lo que regía el proceder humano, sino dicho fantasma.

Desde esa perspectiva, en la que no puedo olvidar a Lacan -García del Moral rehuye de su oscuridad para dar cuanta cabal y clara de su pensamiento- el libro alumbra una tesis, la idea de que una sombra acompaña a la razón; una sombra que en numerosas ocasiones se reviste con los ropajes de la razón y exige lo imposible. Numerosos son los ejemplos de cómo en los últimos siglos la exigencia de la realización plena de lo universal, de la razón, ha bañado de sangre la Tierra.

Por ahí aparecería la célebre frase del grabado de Goya: «El sueño de la razón produce monstruos». Pero no es que los produzca, sino que, de alguna manera, están dentro de la propia razón. Esta sombra, esta «irrazón», es el fantasma. Porque lo que ha sembrado monstruos y sangre, es el fantasma disfrazado de razón. Y esto se ha producido no ya por el abandono de la razón, o incluso la crítica posmoderna, sino también porque dicha razón occidental ha ignorado sus límites, ha pasado por alto que en los humanos anida un intenso deseo de negar su impotencia y su desamparo (¿la nada?), ha ignorado la triste fragilidad humana que el fantasma nos recuerda con su lamento, ha omitido hablar con el fantasma y ofrecerle algún consuelo.

Todos estos pensamientos, como queda patente en el libro, ya se encontraban esparcidos en numerosas obras filosóficas, literarias y psicoanalíticas. Son las que recoge la autora al aterrizar de manera vibrante y detallista a filósofos que van desde Aristóteles a Heidegger, pasando por Marx. Y obras siempre luminosas como Frankenstein, Fahrenheit 451, El rincón feliz, o Hamlet (pocas veces he leído una interpretación tan competa y lúcida de esta obra). Y también Mein Kanpf, porque finalmente se reconoce que el fantasma tuvo una gran reencarnación: Hitler. Un personaje, una época que reunió la peligrosidad del fanatismo con la masa hipnotizada, a la que se añadió las sanciones de los poderes del Estado. Un análisis que nos ayuda a comprender fenómenos actuales como el de Trump y el auge de los populismos.

Así, pues, este libro constituye, a partir de una asombrosa carga de profundidad filosófica, un retorno a lo que el psicoanálisis enseña, y también un acto de justicia: integrarlo dentro de las líneas centrales del pensamiento occidental, y más en una época donde la razón vuelve a ser acosada por su sombra, por el fantasma. Disfrazado.

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