Autora de ‘La colonia’
Audrey Magee: "El Brexit ha renovado las diferencias entre irlandeses e ingleses"
"El camino a seguir para recuperar las lenguas suprimidas y frustradas por la colonización es su desvinculación del nacionalismo, como el irlandés, ahora ya oficial en la Unión Europea", asegura la autora de ‘La colonia’

Audrey Magee / Jonathan Hession

El pasado 28 de julio se cumplieron diecinueve años desde que el IRA anunciase el cese de la lucha armada tras la firma de los Acuerdos de Viernes Santo. La novela La colonia, de la irlandesa Audrey Magee (Enniskerry, 1966), refleja ese conflicto norirlandés, pero muy lejos de los combates en Belfast, en una remota isla irlandesa en medio del Atlántico de apenas un centenar de habitantes, donde llegan en el verano de 1979 los visitantes-protagonistas, un pintor inglés y un lingüista francés. Una historia donde Magee construye un auténtico manual sobre sociolingüística, y un retrato de la identidad, así como de los efectos de la violencia y de la colonización.
¿La promesa incumplida del pintor Lloyd con el adolescente James Gillan es una metáfora de del colonialismo inglés con Irlanda?
Mi ambición como escritora es destilar, encontrar la esencia, como si estuviera haciendo whisky. La relación entre James y Lloyd es central en La colonia porque el artista inglés y su protegido irlandés dejan todos los determinantes externos de la relación anglo-irlandesa para centrarse en la pintura y el dibujo, en los acantilados y los pájaros, en el mar y la luz. Pero las antiguas jerarquías de la colonización aún determinan las posibilidades del muchacho de desarrollar su habilidad artística natural. Al final, sí, su relación se convierte en una metáfora de la experiencia colonial en Irlanda, y tal vez en otras partes del mundo también.
En la novela parece que el único interesado en que el irlandés no desaparezca es el lingüista francés, de madre argelina. ¿Sátira amable?
El sistema colonial inglés hizo todo lo posible por destruir el irlandés mediante la legislación, pero también mediante la ridiculización, al presentarla como la lengua de los que no tienen futuro. La lengua se convirtió en una fuerza polarizadora: el inglés, un indicador de fidelidad a Inglaterra, el irlandés, de lealtad a Irlanda. Masson, el lingüista francés, es el forastero que intenta romper con esta polarización, que insiste en el valor de la lengua en sí misma, y es firme en su postura de que debe ser protegida y preservada. Los isleños lo adoran por su apoyo contra el inglés que piensa que una lengua moribunda no es digna de ser salvada, pero visualizan la contradicción del francés que quiere que vivan en un espléndido aislamiento de habla irlandesa en una roca en medio del Atlántico mientras él vuela de regreso a París. Es a la vez salvador e irritante. ¿Sátira? ¿Suave o no? Para que los lectores decidan.
Los que dejaron de hablar irlandés, ¿fueron «los mercenarios de la intermediación lingüística»?
El brusco y violento declive del uso de la lengua irlandesa fue una elección binaria: utilizar el inglés para ganarse la vida, educar a los hijos para la emigración, o quedarse con el irlandés y correr el riesgo de quedarse atrás. No fue una elección fácil para la gente, y las comunidades indígenas de todo el mundo siguen tomándola hoy en día. ¿Cuánto tiempo y dinero invertimos en la lengua local cuando las lenguas internacionales parecen, al menos en la superficie, ofrecer un mayor potencial a nuestros hijos? Durante la Gran Hambruna en Irlanda de las décadas de 1840 y 1850, a quienes se convirtieron al protestantismo, y por extensión a la lengua inglesa, se les dio de comer sopa. Muchos de los que no lo hicieron murieron de hambre. Una frase de esa época persiste: ‘taking the soup’ [tomar la sopa], que sugiere una traición a la irlandesidad, a la lengua irlandesa. En la novela, el irlandés Micheál es un solucionador de problemas que encarna parte de ese legado de «tomar la sopa». Es completamente bilingüe y se beneficia de hablar inglés de una manera que los isleños de habla irlandesa no pueden. El resentimiento hierve a fuego lento.
Le felicito por su recreación de la diglosia irlandesa. España, como sabe, además del castellano tiene otras lenguas que no son oficiales en la Unión Europea, en cambio el irlandés sí.
Desde el 1 de enero de 2022, el irlandés es una lengua oficial de la UE, lo que le otorga el mismo estatus que el inglés, el español, el francés y el resto de las principales lenguas de la UE. Se dice que ahora se oye hablar más irlandés en Bruselas que en Dublín. Convertirse en lengua oficial de la UE permite que la lengua irlandesa prospere fuera de la elección binaria anterior de irlandés frente a inglés, y la desvincula de la política de nacionalismo frente a unionismo para convertirse en una lengua más hablada en Europa. Es el camino a seguir para las lenguas suprimidas y frustradas por la colonización.
«En lugar de gastar dinero en una lengua moribunda, que construyan casas y camas de hospital», argumenta el pragmático inglés en una discusión con el lingüista francés.
Masson idealiza la lengua y a quienes la hablan, en particular a Bean Uí Fhloinn, la anciana de la isla que se niega a usar el inglés o a adaptar la forma inglesa de hacer las cosas. Los isleños le agradecen su trabajo, pero también se burlan de él, ocultándole su verdadera habilidad con el inglés. Lloyd es el pragmático, el utilitarista. El lenguaje solo sirve para comunicar. Nada más. Los jeroglíficos y los emojis cumplen esa función tan bien como las palabras. En verdad, el lenguaje es una mezcla de ambos. Es un sistema pragmático de comunicación, pero como es la forma en que interactuamos entre nosotros, es algo más profundo, algo que nos une a los demás. Sólo cuando desaparece, o casi desaparece, comprendemos su importancia.
En la historia de la isla en ‘La colonia’ se entrecruzan los asesinatos reales entre católicos y protestantes en el verano de 1979, cuando ambas comunidades hablaban inglés en Irlanda del Norte. ¿Fue/es un conflicto más religioso que lingüístico?
Cada bando tenía sus propias etiquetas en ese conflicto en Irlanda del Norte, todas ellas con orígenes en el siglo XVI, cuando Enrique VIII dividió Irlanda en protestante y católica para poder administrar y controlar el país. La tierra y las oportunidades se otorgaron a la población protestante de habla inglesa; el desalojo y las penurias se concedieron a la población católica de habla irlandesa. Estos identificadores continuaron hasta 1998, cuando se firmó el Acuerdo de Viernes Santo e Irlanda del Norte, Irlanda y Gran Bretaña coexistieron en el contexto de la Unión Europea y tanto el idioma como la religión, comenzaron a importar menos. El Brexit ha reajustado a algunas personas de nuevo en líneas religiosas y lingüísticas.
En 1974, otro año sangriento, el guitarrista norirlandés, Rory Gallagher, nunca interrumpió su Irish Tour, la gira más peligrosa de la música.
El trabajo del artista es trascender fronteras. Todas las fronteras. Rory Gallagher era un artista.
El trío de ‘La colonia’ -la madre, abuela y bisabuela de James- mantiene la vida en la isla, y escribe que «las mujeres cambian de idioma antes que los hombres para mejorar las oportunidades de sus hijos, para que estos tengan más opciones de ascender socialmente».
James retrata a estas tres mujeres en una obra que llama Mná na hÉireann, o Mujeres de Irlanda. Estas tres mujeres están en la isla sin ningún hombre en su familia, aparte de James, de 15 años. Perdieron a sus tres hombres más importantes en una sola tragedia en un barco, dejándolas dependientes de Micheál y Francis, dos hombres que viven en el continente, pero visitan la isla con regularidad. La adquisición y el aprendizaje de idiomas pueden ser una vía para salir de la pobreza y las mujeres del libro son conscientes de ello.
¿El cuadro final del señor Lloyd es una afirmación del naturalismo colonialista: «los ingleses han hecho todo lo posible por retratar el irlandés como la lengua de los pobres, de los ignorantes»?
La colonia explora la naturaleza jerárquica del poder colonial, cómo la violencia ejercida por el colonizador se filtra a través de la sociedad hasta llegar a los más vulnerables, los niños y los animales. Se utilizan muchas armas para alcanzar ese poder, para mantener ese dominio, incluida la burla y la degradación de las tradiciones, creencias y lenguas indígenas. Lloyd se ve a sí mismo como el Gauguin del hemisferio norte, que aterriza en una isla remota para pintar, reconstruir su carrera en decadencia y, al final, determinar a los isleños según su propia visión.
Deja a la interpretación del lector el destino final del cuadro.
Soy una lectora activa, disfruto de llevar mis propios pensamientos a la lectura. Escribo para esos lectores a los que no les gusta que les digan cómo pensar, cómo sentir, sino que aportan sus propias experiencias e interpretaciones a la obra, al acto de leer.
¿Audrey Magee escribe en los «márgenes» de la literatura?
Soy feliz en el borde, mirando. Es como veo con más claridad. Parece lógico que mi escritura y yo habitemos ese mismo espacio.
- Siempre te llevaremos en el corazón': Cientos de motos rugen en la Pobla del Duc para homenajear a Raúl 'Panete', el motorista fallecido en el Genovés
- Una maratón negociadora de diez horas y una propuesta de 200 euros más al mes: la huelga encara su séptimo día sin preacuerdo
- Los docentes votarán hasta el miércoles por la tarde si mantener la huelga o cambiarla por manifestaciones o días sueltos de paros
- Hasta 200 euros más al mes, menos burocracia y más aulas inclusivas: el documento sobre el que deben pronunciarse los sindicatos
- Una academia gratuita para opositores a funcionario
- Así llega la negociación entre los sindicatos y la Conselleria de Educación a la tercera reunión
- Hallan una persona fallecida en la ladera del Castillo de Sagunt
- La huelga del profesorado valenciano llega a 'La Revuelta' y Mercedes Milá se pone el chaleco reivindicativo