La vigencia de Sánchez Mejías en la generación del 27
Los testimonios directos de Guillén, Alberti, Dámaso Alonso y Gerardo Diego hablan de que los actos del homenaje a Góngora que dio nacimiento al famoso grupo fueron costeados y patrocinados por el propio torero sevillano

Ignacio Sánchez Mejías, el torero de la Generación del 27 / Levante-EMV

Ignacio Sánchez Mejías, en palabras de Rafael Alberti, "nos metió a todos en un tren y nos llevó a Sevilla". En ese viaje, motivado por el homenaje a Luis de Góngora que se celebró en la Sociedad Económica de Amigos del País en Sevilla, nació la llamada generación del 27.
Federico García Lorca, Rafael Alberti, Juan Chabás, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Jorge Guillén y José Bergamín, acompañados de Sánchez Mejías y Pepín Bello, embarcaron en aquel tren.
"El toreo, una cátedra de Poética"
Durante aquel trayecto, a buen seguro que el torero ya les formularía su teoría del toreo, que tanto impresionaba a los poetas, como recuerda Gerardo Diego: "Ignacio explicaba su teoría del toreo de tan geométrica y evidente y casi metafísica o teológica manera, que por momentos pensábamos en una cátedra de Poética. Allí veíamos a Jorge Guillén (que no entendía una jota de toreo) mirando boquiabierto a Ignacio, y luego comentando su pasmo por la radiante inteligencia del maestro".
Precisamente, Jorge Guillén dejó dicho que "Sánchez Mejías nos interesaba mucho, y no sólo por su hombría de gran sevillano y aquel porte de quien se jugara muchas veces la vida: la suerte o la muerte. Aquellas cualidades, a las que nosotros no estábamos acostumbrados, podrían haberse resuelto en una gallardía pintoresca. Y no era así. Lo más sorprendente es que Ignacio discurría con una de las cabezas más claras de nuestro tiempo. En su mente no se embrollaban las ideas. Esa capacidad intelectual se extendía hasta los más finos escarceos irónicos".
Y es que también cuentan que un día, el propio Sánchez Mejías, lleno de aspiraciones y ambiciones literarias con sus necesidades expresivas, leyó en el Ateneo de Valladolid el capítulo de una novela que estaba escribiendo y por la tarde lidió dos toros en la plaza del Paseo de Zorrilla. Pero, ¿fue verdaderamente el creador de la generación del 27?
Además de ser una figura inclasificable, el torero sevillano fue periodista, escritor de teatro, presidente del Betis Balompié y de la Cruz Roja de Sevilla y los testimonios directos de Guillén, Alberti, Dámaso Alonso y Gerardo Diego hablan de que los actos organizados por el Ateneo para ofrecer honores a Góngora fueron costeados y patrocinados por el propio Ignacio Sánchez Mejías.
Es la misma tesis de Andrés Amorós, quien en su libro Ignacio Sánchez Mejías: El hombre de la Edad de Plata, publicado por Editorial Almuzara, escribe que "es muy posible que el Ateneo se hiciera cargo de los gastos oficiales, como es el caso de las veladas poéticas, y que Ignacio, conociendo los modestos bolsillos de sus amigos, corriera con todos los gastos de los poetas durante su estancia en Sevilla. Ya conocemos su desahogada situación económica de aquel momento y su proverbial generosidad. Una cosa está clara: los poetas vivieron intensamente una semana sin llevarse la mano al bolsillo. Todos coinciden en señalar al ‘responsable’: pagaba Sánchez Mejías".

Pedro Salinas, Ignacio Sánchez Mejías, Jorge Guillén, Antonio Marichalar, José Bergamín, Vicente Alexiandre, García Lorca y Dámaso Alonso. / Levante-EMV
Las jornadas en Pino Montano
Los poetas que después serían identificados como generación del 27 acudieron a Sevilla en diciembre de 1927, concretamente en dos veladas celebradas las noches del viernes 16 y el sábado 17, organizadas con motivo del tercer centenario de la muerte del poeta cordobés. En aquellas jornadas se escucharon testimonios, lecturas y conferencias en torno a Góngora, pero en la última de las noches, Sánchez Mejías se los llevó a todos a Pino Montano, la finca que fuera propiedad de Joselito El Gallo y más tarde pasó a su cuñado, el propio Sánchez Mejías.
Alberti dedica una parte de sus memorias a las juergas nocturnas en el cortijo durante esas jornadas literarias, con fiesta de disfraces con chilabas marroquíes, lecturas y recitados: "Alonso asombró al auditorio diciendo de memoria los 1.091 versos de la Primera Soledad de don Luis. Federico representó aquellas repentinas ocurrencias teatrales suyas tan divertidas, y Fernando Villalón hizo conmigo varios experimentos hipnóticos", cuenta Alberti.
UNIDOS POR LA TRAGEDIA
La relación entre José Gómez Ortega, 'Joselito el Gallo', e Ignacio Sánchez Mejías fue, a la vez, familiar y profesional. En términos civiles, Sánchez Mejías fue cuñado de Joselito porque era esposo de Lola Gómez Ortega, su hermana. Y el vínculo tuvo su episodio más recordado (por trágico) el 16 de mayo de 1920 en Talavera de la Reina: Joselito fue incluido a última hora en un festejo mano a mano con su cuñado Sánchez Mejías, tarde en la que murió el torero de Gelves en las astas de toro 'Bailaor', de la Viuda de Ortega.

Ignacio Sánchez Mejías con el cuerpo presente de Joselito el Gallo tras su muerte en Talavera / Levante-EMV
"Generación de vanguardia"
En aquella noche, el guitarrista Manuel Huelva apareció acompañado por Manuel Torre, el Niño de Jerez, uno de los más grandes del cante jondo. El cantaor flamenco causó gran impresión en aquellos poetas ante su profundidad y su sabiduría; sobre todo, en García Lorca. Años después, en 1931, le dedicó al cantaor un poema incluido en su ‘Poema del cante jondo’ con estas palabras: "A Manuel Torre, el Niño de Jerez, que tiene tronco de Faraón".
A la mañana siguiente de esa celebración en Pino Montano, los periódicos hablaban de la "generación de vanguardia". La correlación de fuerzas ya había convertido a Ignacio Sánchez Mejías en eje de la generación del 27.
La construcción de su identidad verbal, si se quiere, como escritor e incluso como torero, o como personaje literario, se la construyó él mismo con una obra dramática que es la base de su producción y que hoy se edita como libros de teatro: 'Sinrazón' (juguete trágico en tres actos y en prosa); 'Zaya' (comedia en tres actos y en prosa); 'Ni más ni menos' (obra teatral que no llegó a subirse a los escenarios en vida del autor) y 'Soledad' (otra pieza dramática que, igualmente, quedó sin puesta en escena en su época). Estas cuatro obras se reunieron en un volumen en 1976 y se reeditaron en 1988.
"Dile a la luna que venga, que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena", escribe García Lorca en el 'Llanto por Ignacio Sánchez Mejías', cuando lo mató ‘Granadino’, un toro de la ganadería de los hermanos Ayala en la plaza de Manzanares (Ciudad Real) el 11 de agosto de 1934. Sus amigos, los poetas, lo inmortalizaron definitivamente.
EL HOMENAJE DE BORJA JIMÉNEZ
Según los avances publicados sobre la temporada 2026 de Las Ventas, el torero sevillano Borja Jiménez, uno de los grandes triunfadores de la temporada con puertas grandes en Las Ventas o Bilbao, está anunciado para una corrida 'In Memoriam' dedicada a Ignacio Sánchez Mejías, en la que se encerrará en solitario con seis toros en la plaza de toros de Madrid el próximo domingo 7 de junio.
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