'Crónicas de la barbarie'
En los balcones de las casas y en las calles
El libro que reúne los artículos de Antonio Somoza es un arsenal de material frente a los partidarios del revisionismo histórico

Instantánea de Francisco Franco acompañado por su esposa, Carmen Polo de Franco / / EPC

Seguí la escritura de este libro mucho antes de su publicación. Paso a paso iba conociendo lo que Antonio Somoza publicaba en la edición andaluza de eldiario.es. Me pasaba los artículos, los leíamos juntos desde esa distancia -para nosotros inexistente- que señalan los mapas entre Málaga y Gestalgar y finalmente tomaban forma definitiva en las páginas digitales del diario. De vez en cuando hablábamos de una posibilidad que nos parecía hermosa: cuando cerrara la serie, verla convertida en libro. La lectura reposada, lejos de la imposición a veces agresiva de la coyuntura cotidiana, la pensábamos no sólo conveniente sino necesaria. ¿Y necesaria por qué? Pues muy sencillo: la edición en libro permitiría una lectura más concentrada en el asunto que propició su escritura periodística: los desmanes de la dictadura franquista, las fragilidades de la transición y, sobre todo, esa mirada sobre la Segunda República que, tan injustamente, desapareció de este país por imperativo de un consenso que dejó fuera de ruta una de las partes más importantes -con sus aciertos y sus errores- de nuestra historia contemporánea. Finalmente, esa aspiración se hizo una felizrealidad en Crónicas de la barbarie. Me encargué de prologar sus páginas y fue como adentrarme en un texto nuevo para mí, como si a cada instante de la lectura se me cayeran encima los años del horror, como si esos años no los hubiera vivido antes en los capítulos seriados, en mi propia historia familiar y en la de tanta gente próxima y lejana que pudo comprobar -como digo en la presentación- que «el franquismo fue cruel a más no poder. Y feo como si le hubieran quemado la cara como al fantasma de la ópera».
Los tiempos de ahora son como una moviola que nos lleva de nuevo a lo que fueron aquellos otros tiempos. Esos que parecen sacados de los baúles apolillados de la historia. Los mismos que sufren una interesada revisión por parte de quienes no sólo ganaron la guerra sino que la quieren seguir ganando con la nada novedosa y reaccionaria imposición de su relato. Pocas cosas se le escapan a Antonio Somoza en su acercamiento a lo que fueron sustancias claves de la dictadura. Desde las primeras llamadas al exterminio del golpista Mola al regreso en sus diversas formas del fascismo. La esclavitud del trabajo también en sus más variadas y todas cruelísimas formas de explotación, los bebés secuestrados en el mismo instante de su nacimiento, la depuración de maestros y maestras que practicaban una enseñanza laica y en libertad durante la República, el encierro de las mujeres en sus casas y a las órdenes de los maridos plenipotenciarios, la represión feroz durante la guerra y la que con una voracidad fuera de lo humano supuso la victoria fascista, la tierra removida por la memoria de las víctimas de esa represión que toma forma en las fosas comunes llenas de una memoria machacada. Lo que se esperaba de la transición y la constatación, tantos años después, de que hubo más bien poco de lo que se esperaba.

En el Valle de Cuelgamuros se calcula que permanecen todavía casi 34.000 cuerpos de víctimas de la Guerra Civil y el franquismo sin exhumar. / Fernando Villar - EFE
Cuando hablamos de la represión hay que sacar los nombres de sus ejecutores. Y también muchos de los que se opusieron a la barbarie. Muchos de esos nombres están en las páginas de este libro que considero -y disculpen ustedes mi insistencia- de lectura necesaria para que no se nos coman los partidarios del revisionismo histórico y la engañosa equidistancia. En ese sentido, emociona la referencia a personajes anónimos que el autor llegó a conocer de cerca y sobre todo por los relatos de su gente próxima. El homenaje a esos nombres invisibles y a los sitios donde ejercieron un protagonismo que la historia escrita con mayúscula les negó. No me gusta la H de la historia. Prefiero la h de la microhistoria, la de esos hombres y mujeres que no aparecen en ninguna parte porque sus biografías se inscriben en la cotidianeidad de una época que sólo se veía reflejada en los grandes acontecimientos y sus heroicos protagonistas. Y ya casi hacia el final del libro y de esta recomendación lectora, la famosa Ley de Concordia predicada por la derecha y la extrema derecha (tanto monta monta tanto…) en nuestro país: «El avance de la ultraderecha en todo el mundo, y especialmente en Estados Unidos, amenaza la reivindicación de las víctimas de la dictadura y aleja la condena a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad». Precisamente, cuando escribo estas líneas, EE UU está bombardeando Venezuela y afirma haber secuestrado (no sé por qué los medios dicen capturado) a Nicolás Maduro y su mujer Cilia Flores.
A pesar de la dureza del relato, en este libro no encontrarán una inclinación entreguista a la derrota. Para nada. Asumir que no hay nada que hacer, que todo está perdido, es de un reaccionario que asusta. Leer Crónicas de la barbarie no te hunde en una depresión sino que te da fuerzas para plantarles cara a esos nuevos fascismos que, como escribía Antonio Machado de la mala gente, van «apestando la tierra». Recomendar la lectura de este libro -con las magníficas ilustraciones de Manolito Rastamán- es recuperar algo tan decaído en estos tiempos como es el periodismo de investigación. De ahí, del riguroso ejercicio de ese oficio, surgen las páginas que ojalá ustedes disfruten como yo tuve oportunidad de hacerlo cuando las leía capítulo a capitulo y después, cuando tuve la oportunidad -para mí mágica- de escribir unas más que modestas líneas de presentación. Y ojalá, también, se conviertan en altavoces de esa dignidad que nadie y nunca podrá arrebatarnos cuando pensamos en aquella República que ojalá algún día vuelva a destellar en los balcones de las casas y en las calles. Tiempo al tiempo.
Suscríbete para seguir leyendo
- Aguado: 'Mercosur cerrará las fábricas españolas de zumos y acabará con el arroz de l’Albufera
- La Aemet emite una nota especial por el temporal de lluvia y viento que llega a Valencia: podrían caer entre 100 y 200 litros por metro cuadrado
- València prorroga por quince años más la concesión administrativa a los mercaditos
- Los meteorólogos anuncian 'llevantà' en Valencia y la Aemet, crecidas de ríos e inundaciones: 'Puede haber daños en los paseos marítimos
- El Gobierno revoca ayudas a València de 18 millones por obras ligadas a la Zona de Bajas Emisiones
- Fallece repentinamente el artista Juan Alberto Navarro Guijarro
- Ferran Gadea, atrapado en Urgencias del Arnau: 'Cuatro horas para que me atiendan y tras poner una reclamación
- El alcalde de Sagunt insta a Puçol y El Puig a "empujar" para la prolongación del metro