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Desde delfín hasta bruto

El hoy politólogo y antaño político Jorge Verstrynge presenta unas memorias que no son las de un transeúnte en la tan curioseada España de la transición ochentera, pues fue actor importante, aunque su tránsito derecha-izquierda o el conocimiento intergeneracional de su figura conforman una ‘rara avis’ en nuestra atrincherada sociedad.

Desde delfín hasta bruto

Desde delfín hasta bruto

F. Javier Casado

F. Javier Casado

Desde mi generación, precisamente la que se hizo mayor de edad en esos tiempos, vimos la aparición televisiva de Jorge Verstrynge, de la mano del exministro franquista Fraga y su Alianza Popular, donde nos pareció un fascista-nazi (por el corte de pelo, gafas, vestimenta…) de película; aunque en esta misma obra memorial o en las entrevistas que ha concedido alrededor reconoce que su primera devoción política fue el fascismo, con anecdótica compra y lectura de Hitler incluida (The Objective, 19-XII-2025), ahora los jóvenes sólo ven a un profe rojo.

Jorge Verstrynge Rojas (Tánger, 1948), bipátrida español y francés, es un personaje complejo que recibió su primera formación en Marruecos y Francia, pero cursó hasta doctorarse Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad de Madrid, por lo que tras dejar la primera línea política —secretario general de AP, 1979-1986— fue profesor universitario hasta jubilarse, manteniéndose activo como reconocido ensayista y uno de los impulsores intelectuales del partido Podemos, sin considerarse fundador.

De hecho sus Memorias de un transeúnte no aparecen en editoras de la derecha, sino en un baluarte como es la editorial El Viejo Topo, auténtico símbolo izquierdista en eso que llaman transición, y es prologuista Miguel Riera (Barcelona, 1943), quien fuera fundador y es editor de dicho sello, amén de químico, investigador y periodista, que nos narra cómo cuando conoció a Verstrynge tiempo atrás, en su primera colaboración inesperada, acudió a un acto donde le presentó a unos pocos alumnos, entre los que estaban Pablo Iglesias e Íñigo Errejón.

La mayor parte de la obra rememora su época con Manuel Fraga, que fue su profesor y lo ‘fichó’ en tercero de carrera, a quien el presidente Felipe González invistió como jefe de la oposición, siendo don Jorge su delfín en el partido fundado por él, con otras figuras del régimen franquista, y encarna a un precursor en el siglo XX de los santos niños mártires que la política española ha tenido al inicio del siglo XXI (Casado, Rivera, Iglesias …), pues Verstrynge fue de una insultante juventud hasta para un PSOE tan renovado generacionalmente.

Como nos dice el autor, en primera persona, un amigo le recomendó: «Que rehiciera y completara mis primeras memorias, situándolas en el contexto histórico de la derecha de este país, España; espero poder aportar algo útil al respecto». Sin duda lo logra, o al menos a servidor se lo parece como historiador, analista y coetáneo atento de tales hechos. Cita a Ortega y Gasset —entre otros— sin hacer hincapié, pese a insistir en que «siempre he sido lo mismo, pero lo que varía y condiciona es la circunstancia», y a Mis circunstancias (sic) dedica incluso otro capítulo.

Personalmente muestra una trayectoria de transversalidad absoluta en la vida pública, bien es cierto que sin tanto cambio en su pensamiento íntimo —el yo— como pudiera parecer, pues pasa del liderazgo de la derecha a la militancia sin cargo en el socialismo de González y Guerra (PSOE), terminando como asesor del Partido Comunista —habla de Carrillo con profunda amistad— y de Izquierda Unida luego (como también lo fue el propio Iglesias), hasta que en su facultad y con sus antiguos alumnos surge Podemos; el resto es historia viva.

El relato consta de dieciocho capítulos con títulos explícitos precedidos de citas de todo tipo, sobresaliendo canciones completas de varios autores que traduce. El primer bloque lo constituyen los dos primeros capítulos donde da cuenta de su visión de la Historia contemporánea de España, mientras el segundo bloque se inicia con «comienzos» y, durante catorce capítulos, muestra su biografía de juventud para adentrarse pronto en su interesante recorrido político con la derecha del «patrón» gallego.

El bloque final, sendos capítulos breves, parte del «reciclaje» y narra su posterior evolución profesional y política tras abandonar la derecha (Bruto es otro capítulo). Asímismo encontramos al comienzo dos páginas con siglas, indispensables para los más jóvenes, aunque a uno le traen viejos ecos, como cuando AP se presentó con el Partido Demócrata Popular (PDP) y Unión Liberal (UL) y los entonces jóvenes airados decíamos: AP huele a pedepé… Por cierto, echamos de menos a UL en dicho listado de siglas.

Su recorrido por todo el arco parlamentario para él tiene siempre en común que, literalmente, se considera «un populista», en tanto pone por delante el interés del pueblo; para ello Verstrynge enseña sin tapujos las entrañas de la política española en una década prodigiosa, la del final de la dictadura y los comienzos de la monarquía parlamentaria, con golpe de Estado mediante. Esperamos que estas memorias sean pronto completadas por otras que nos relaten su segunda transición por la izquierda desde finales del pasado siglo.

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