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Pornografia y lirismo Intermitencias

Carolina Otero ( Valencia, 1977) es licenciada en Filologia Hispánica e Inglesa y profesora de lengua y literatura en un instituto de secundaria

Carolina Otero

Carolina Otero

R. Ballester Añón

Carolina Otero ( Valencia, 1977) es licenciada en Filologia Hispánica e Inglesa y profesora de lengua y literatura en un instituto de secundaria. Ha publicado varios libros de poemas (Balada del rimel corrido, La pena y el blister, Curso avanzado de perra...entre otros). Creó hace tiempo un grupo de rock experimental, Carolina Otero &The Someone Elses.

El libro que comentamos ha ganado el Premio Valencia de poesia en castellano del último año. El jurado ha destacado su desinhibición, lirismo, ironía y la asimetría del poder masculino.

En el texto son frecuentes nombres y citas de los orbes más heterogénos: el publicitario y comercial -Whoper, Ikea, Tinder, Lancôme...-; personajes o entidades políticas -Trump, Vlaams Belang, Vox, Javier Milei, Giorgia Meloni, Bin Laden , El papa Francisco...-; cantantes de música rock-pop -Mark Lanegan, Zack de la Rocha, P-J Harvey...; poetas -Petrarca, Gil de Biedma, Luz Gómez, Eilen Myles, Mark Strand,,-; cineastas: -Maya Deren, Yorgos Lanthimos, Hitchcock,..

En suma: recoge y mezcla alta cultura tradicional con la amplísima esfera de la cultura popular. Todo lo cual propicia, por ejemplo, una irónica escena costumbrista de ciertos universos académicos:

«llega el Guattari de la universidad/llega con su bote de azúcar/ y su invierno en la cabeza/ a la orilla de nuestros veinte años./Llega y nos baja los pantalones / en su despacho de la planta alta /de Teoria de los Lenguajes. /Nos presenta a su amigo Deleuze/(beso y beso,/beso y diente,/diente y diente)/ y, tras cotejos y erudiciones/ nos estampa el sello de calidad/por que permanezcmos/en su parqué como catifa».

O versos caústicos acerca de prácticas amorosas con refinada argumentación erudita:

«una permite que besen penosos/creyendo auparse a la madre,/una permite no ser nada sin ellos/como catequizan los estribillos/ del neoamor cortés/ Menudo asco, escribirás un dia/ amarillo y velludo/meterle la lengua a esa ristra de señores/ por una herida tardomedieval».

O sobre una educacion sentimental:

«Las monjas eran el burgués /de aquel niño tarado y precoz./Luego, por rabia, las sores/serán el burgués en toda mi poesia:/me arrebataron a Dios/tras inventárselo/y evangelizar mi paladar/y mis rodillas».

Menudean versos que abordan con admirable aplomo y naturalidad, escenas convencionalmente obscenas:

«es dificil no querer acuclillar/ante una verga erecta»

«yo esperaba siempre/a que me retirara las bragas/como un apósito (era sanitario)»

O beneméritos hallazgos puntuales como:

«luego me firmó una certificado/con letra de médico/ para que nos fricáramos clandestinos -era sanitario-»

O también:

«llega la estación de los hombres/que solo buscan su placer vertical/ o auparse a su madre»

Y, en fin, una afortunada ruptura de niveles:

«la mujer que él recortaba/con flecos de papel en los vestidos-/ y la mujer que ahora/este paréntesis, a pulso, cierra)»

Entre otros, este libro poemas tiene el arriscado mérito de vincular pornografia y lirismo y, en ocasiones, teología y pornografía.

Quizá le resta probidad lirica la parte final del libro donde se insiste en una moralizacion militante a partir de entornos teóricos que se han convertido en transitados lugares comunes del universo politico y académico.

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