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El tercer poder frente al primero

El exmagistrado de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón presenta unas memorias subtituladas ‘Del caso Banesto al Procés (1994-2024)’, en las que evita una honda reflexión desde la judicatura y muestra más bien una historia vital enfocada hacia la confrontación política con el poder ejecutivo actual

Manuel García-Castellón, en imagen de archivo.

Manuel García-Castellón, en imagen de archivo. / Gustavo Valiente - Europa Press

F. Javier Casado

F. Javier Casado

Unas memorias que podemos calificar de militantes, sobre todo por la concepción global de la obra, pero cuya realidad también te narra interesantes capítulos sobre causas penales importantes de las últimas tres décadas, más allá de la cuestión final de Cataluña, que aportan al público lector y dejan para el análisis y la Historia las consideraciones del exjuez Manuel García-Castellón, quien pese a lo notable que fue durante el llamado procés no ha entrado en la nómina de jueces estrella que marcaron una etapa histórica en otros momentos.

De hecho, el libro, contrariamente al título de esta serie, no está escrito en primera persona y se sirve de dos periodistas bien conocidos por su labor en radio y televisión como son Ernesto Sáenz de Buruaga y Luis del Val, quienes cuentan las vivencias y reflexiones transmitidas por García-Castellón (Valladolid, 1952), pero integrándose en la labor de «hablar» de su carrera en el tercer poder, recién retirado, y enfrentarla contra los otros dos poderes del estado, ejecutivo y legislativo, por su acción hoy respecto al independentismo catalán o la reforma judicial.

La contraportada de la obra lleva un lema en letras mayúsculas que reza: «Cuando la política invade la justicia, la verdad necesita defenderse», y un prefacio, éste sí en primera persona de Sáenz de Buruaga (Miranda de Ebro, 1956) y Del Val (Zaragoza, 1944) en septiembre pasado, que se inicia así: «El descubrimiento en 2018 de que la tesis que elevó a doctor en Economía al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, contenía plagios que no se habían advertido ni declarado … (sic)», dejando ambos bastante claro el tono e intención del resto del texto.

Por suerte don Manuel fue titular del juzgado de instrucción número 6 de la AN durante treinta años y en los once breves capítulos -150 páginas- podemos recorrer de la mano de los dioses la geografía íntima sobre casos y nombres tan señeros como Banesto-Conde, Miguel Ángel Blanco-ETA, Villarejo-Púnica/Lezo para desembocar en lo que denomina «el tsunami democrático» y su cruzada, en los tres capítulos finales, sobre conceptos como honor profesional o invasión política de la justicia, para un servidor bastante menos interesantes que los ocho anteriores.

Las tesis de García-Castellón y sus reflexiones últimas nos hablan de un deterioro institucional y manipulación de la justicia por parte del poder electo que suponen una erosión del estado de derecho obligándole a remangar la toga y cavar trincheras, quizá con perspectiva corta, pues este mismo mes de febrero el juez Zamarriego le ha expulsado como acusación particular -junto al contorsionista de Aldama- del caso Leire Díez, dado que no reconoce su carácter de perjudicados en el proceso que instruye sobre esta «agente» exsocialista.

Pese a tomar el título de la Grecia clásica, quizá sus análisis terminan siendo apresurados o demasiado pegados al ahora y ello es más habitual entre memorialistas políticos y menos frecuente entre jueces de alto nivel, acostumbrados al rigor del secreto profesional. De hecho, el grueso del anexo documental que acompaña a la obra es el primer discurso pronunciado por García-Castellón tras jubilarse de la carrera judicial, terminado con un sonoro viva España, y la petición de amparo al CGPJ a propósito de unas manifestaciones del diputado Gabriel Rufián de Esquerra Republicana.

Antes de ese anexo encontramos un posfacio que da fin al libro y que titulan, contra Luis Martín Santos (quizá guiño del también novelista Del Val), No es tiempo de silencios. Este delata sus nunca ocultas intenciones activistas, muy lícitas por otra parte; así el propio exjuez declaraba al presentar el libro (Darío Prieto, El Mundo, 9-diciembre-2025): «La mentira se ha instalado en la vida pública», lo que no deja de ser cierto -unida a los trenes de bulos-, pero asimismo lo es que cada cual solamente la observa en el bando de enfrente, sin autocrítica alguna.

Cabe recordar su disputa con Rufián por unas declaraciones sobre él donde, entre otras cuestiones, dijo que era alguien que no sabía quién era «M. Rajoy», cuando Manuel García-Castellón y García-Lomas no se ocupó del caso Gürtel, pues correspondió a otros compañeros de la AN, pero sin tener responsabilidad directa cualquiera sabe cómo la Audiencia es un órgano estatal de justicia que quedó en evidencia por su tratamiento al entonces presidente del gobierno, muy distinto al que los jueces dispensan al presidente ejerciente en mi lega opinión.

NOTA: Declara que el sistema conduce a la «disolución de España», pero brinda un texto útil para amantes de nuestra Historia desde toda perspectiva -cual ha de ser- y un duro alegato para disfrute de correligionarios políticos del jurista y sus afamados comunicadores.

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