Cómo ocultar una tragedia familiar
‘Majareta’, de Juan Manuel Gil, es una novela relatada por decenas de voces que cuentan una historia insólita

Juan Manuel Gil gana trascendencia a cada libro que publica.
Francisco Millet Alcoba
Ya lo venía anunciando con sus libros anteriores –Un hombre bajo el agua, Trigo limpio y La flor del rayo– y lo afianza con su nueva novela, Majareta: Juan Manuel Gil (Almería, 1979) es uno de los escritores más originales de nuestra literatura. Con un lenguaje propio, muy suyo, que sabe dominar con perfección, construye historias sorprendentes y bien trenzadas, donde el humor juega un papel importante y siempre bien enraizado en el relato. En su último trabajo, da toda una demostración de cómo recoger ese lenguaje propio de la calle y darle un aire cervantino que permite elevar la historia y convertirla en importante .
De hecho Majareta se levanta a partir de los testimonio orales de más de doscientos vecinos que cuentan aspectos distintos del protagonista de esta historia y que hábilmente entretejidos por la mano del escritor terminan convirtiéndose en una novela única y atrayente. Son los vecinos y no el autor los que van abriendo la curiosidad del lector que poco a poco se va implicando en conocer todas las piezas del curioso e insólito suceso llevado a cabo por el protagonista de esta historia.
Llevaba 30 años de conserje en el colegio de Los Nuevos Hermanos y de buenas a primeras lo jubilan. Con 54 años. Lo echan. Y no tiene nada ni aficiones ni amigos ni pareja, ni familia. Nada. Sus antecedentes no eran buenos pues era sin duda un tipo raro al que llamaban loco, grillado, rarito, maniático, trastornado o majareta, protagonista de cosas raras.
Al darle la noticia, el director quiere endulzarla, al fin y al cabo se trataba de la posibilidad de quitarse de la vista «a estos hijos de puta, con sus refulgentes aparatos en los dientes y esa endogamia pueblerina que resuman de mala manera», los alumnos. Pero al conserje se le cruzan los cables y urde lo peor. ¿Qué hace? Secuestra en un minibús a un grupo de 20 alumnos que iban a una actividad extraescolar al centro de la capital y los deja abandonados en el centro de la ciudad. Cuando la policía lo localiza, está grave tras un aparente intento de suicidio. Lo cierto es que tras ser despedido aún siguió unos días en la casa del colegio y esto le permitió urdir su plan. Desde el correo del secretario del colegio alquiló un minibús y luego envió la información de una excursión a los padres, una excursión para visitar la rectoría de Los Nuevos Hermanos. Eligió a cuatro alumnos de cada una de las cinco clases de Primero para llevarlos en el minibús.
Se llama Leo Almada y algunos ven normal lo que hizo si se analiza el recorrido de su vida: nunca fue una persona normal; su madre murió de forma misteriosa cuando él tenía 14 años; se quedó solo junto a su padre, otro loco; se independizó al lograr la conserjería del colegio, con más de 25 años.
Van hablando alumnos, profesores, el párroco, vecinos del barrio, el director y el secretario del colegio muchos más conocidos . Así sabemos por su vecina, la curandera, que la madre, Blanca, era de una curiosidad inagotable, que encontró la libertad en los libros. Un día se quitó la vida ahogándose en la playa tras no soportar el peso de la acción criminal de su marido.
La bibliotecaria cuenta que de joven se llevaba tres libros por semana y decía leerlos los tres; leía de todo, de historia, de filosofía o de química. Le entusiasmó un libro de alquimia. Se lo devolvió a la bibliotecaria 24 años después. Con los recuerdos de unos y de otros vamos descubriendo que Leo fue un niño introvertido, con serias dificultades para relacionarse, muy retraído, al que su padre internó en un colegio de familia de militares para hacerlo desaparecer, que luego a partir de doce años empezó a ser más normal, pero que entonces el suicidio de su madre lo abatió. Que era capaz de desvivirse por los que creía debía de hacerlo, pero también de barbaridades como dar una brutal paliza a un alumno que lo dejó tres días en el tejado del colegio al robarle la escalera para bajar.
Gil nos guía por estos atajos narrativos, desbrozando el camino que nos conducirá a la tremenda tragedia ocurrida años atrás y que marca el futuro del Majareta y su madre, y da sentido al extraño comportamiento del conserje.
Majareta es una tragicomedia de gran valor literario que añade trascendencia a un autor, Juan Manuel Gil, que la gana a cada libro que publica.
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