Persiguiendo a Trump
Adam Przeworski registra en ‘Los diarios de Pérez’ la destrucción, día a día, de la democracia estadounidense

Adam Przeworski. / R
Adam Przeworski (Varsovia, 1940) ocupa un lugar destacado entre los científicos sociales del último medio siglo. Nacido en Polonia, reside y es profesor emérito en Nueva York. Adscrito al marxismo analítico, ha centrado sus estudios en la relación entre política y economía. Su obra ha sido distinguida con el Premio John Skytte. Sus libros más importantes están traducidos al español. En España, ha colaborado y firmado algunas publicaciones con José María Maravall a través de la Fundación Juan March. Con el presentimiento de que se avecinaba algo de lo que había que tomar buena nota, días después del juramento con el que Donald Trump inició su segundo mandato, decidió abrir la libreta y escribir. Hincha del Arsenal, Pérez es como lo llamaban los amigos con los que jugaba al fútbol en Chile, donde vivió un tiempo, para eludir su apellido impronunciable.
El diario de Przeworski es, en realidad, un cuaderno de investigación policial, periodística y científica, pero sobre todo ciudadana, de la ejecutoria de Trump. Pertrechado con un arsenal abrumador de datos empíricos, hipótesis y teorías, confiesa en repetidas ocasiones su perplejidad. Trump escapa a toda lógica y lo hace vacilar entre seguir a la razón o abandonarse a la intuición. La estadística excluye por completo una mínima probabilidad de que la democracia sucumba en EE UU al destrozo que le está infligiendo su presidente, pero desconfía, ve malos augurios por todas partes y apenas encuentra motivos para ser optimista. Repasa la experiencia del nazismo y el fascismo con el deseo de hallar diferencias que ahuyenten sus temores, y busca señales que le iluminen el futuro, pero acaba rindiéndose. En la semana 22, incapaz de mantener el ritmo de la demolición, desolado, redacta el apunte que cierra el diario: «Así que solo me queda decir: lo que tenga que ser será».
Cuesta poco imaginar el estado de ánimo de Przeworski tras lo sucedido en los meses que han seguido a su dimisión. Para alguien como él, que ha sufrido una dictadura y conoce bien los resortes de la política, y tan convencido de la superioridad de la democracia, resulta doloroso presenciar en primera línea la aparente facilidad con que puede ser destruido un régimen democrático de larga data en una sociedad rica, donde menos se esperaba. Trump actúa fuera de toda norma, y eso ha sumido a uno de los grandes estudiosos de la política en el desconcierto. No sabe ni qué pensar ni cómo habría que reaccionar.
Pero el diario no registra solo sensaciones. La inquietud por el futuro de la democracia en EE UU incita al autor a desmenuzar conjeturas sobre la personalidad política de Trump y las secuelas de su modo de proceder. Reviste especial interés el análisis del proceso por el que una democracia acaba convertida, cual Samsa, en una dictadura que perdura sin necesidad de recurrir con frecuencia a la violencia física, gracias al efecto de una amenaza creíble. Se plantea cómo responder a un plan de destrucción de las instituciones democráticas tan eficaz, cuando todo parece desmoronarse. Observa la situación, calamitosa, del Partido Demócrata, su incapacidad, su división, su impotencia, y deja reflexiones para la izquierda de todo el mundo, a la que ve desorientada. Entre la congoja, la ira y el raciocinio, bucea en la incertidumbre que nos domina, con la duda de si los conceptos y las categorías que ha manejado provechosamente toda su vida aún sirven para entender lo que está pasando.
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