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Nuestro querido amigo Azaña

Nota al Margen publica parte de la correspondencia recibida por el político durante dos décadas clave

Azaña, visto por su cuñado y por un amigo

Azaña, visto por su cuñado y por un amigo / Alfonso Vázquez

F. Javier Casado

F. Javier Casado

València

Esta obra nos lleva al apasionante género epistolar, sin duda joya del universo memorialista y biográfico, pero cambiando los prismas habituales al abordarlo, pues presenta un personaje de alto peso político e intelectual a través de las cartas que otros le dirigen, siendo esos otros asimismo once figuras de máximo nivel, analizadas hoy por diferentes especialistas.

Una original forma de acercarse a la figura de Manuel Azaña que se presentó en marzo pasado en Alcalá de Henares, ciudad natal de don Manuel, ya que la editorial Nota al margen ha contado con la colaboración de la asociación complutense Foro del Henares, amén del apoyo del Instituto Cervantes -que tuvo en Alcalá su primera sede central- cuyo director, Luis García Montero, redacta el prólogo del libro; por ello la promoción y difusión de este estudio se realiza a lo largo de este mes de abril, tan ligado en España a todo tipo de homenajes a la II República y al Libro.

La portada se ilustra con un facsímil de Miguel de Unamuno conservado en el Archivo Histórico Nacional y las solapas y contraportada enseguida nos traen citas de Valle-Inclán, Hernández Saravia o Victoria Kent, anunciando el interés de las generaciones concernidas y trasladándote a un período comprendido entre diciembre de 1918 y el mismo mes de 1939, que no puede ser más atractivo y horroroso a un tiempo, amén de encontrar en los años veinte y treinta del pasado siglo muchos de los debates que ahora parecen retoñar sobre nuestra sociedad.

Es una muestra de la correspondencia del presidente Azaña recibida durante dos décadas por parte de intelectuales y políticos de su tiempo, encontrando personas de tal relevancia que son buena representación de la vida cultural española de entonces; por ello las autoras y autores nos sirven los textos en su circunstancia histórica, pero también con su contenido humano, por lo que el conjunto dota de otra visión sobre la figura de Manuel Azaña y sobre las complejas vicisitudes de la segunda República y la denominada Guerra civil.

La editorial madrileña Nota al margen llegó con este libro a la tercera entrega de su colección Paz, Piedad, Perdón en febrero del corriente, si bien se inició igualmente con una publicación que pertenece al género biográfico, recuperando a Luis Jiménez de Asúa y su obra: 9 de diciembre de 1931. Anécdotas de las Constituyentes (1942), quien fuera diputado socialista varias legislaturas. Vocación perseverante en Mi muy querido amigo Azaña desde una perspectiva que aúna lo clásico y lo moderno en un mismo hilo intelectual, que espero goce una larga vida.

Los artículos/ponencias son fruto de la duodécima edición de las Jornadas sobre la vida y obra de Manuel Azaña celebradas en la primera quincena de enero del año 2025 en el Instituto Cervantes de Alcalá y organizadas por la Asociación cultural Foro del Henares con el apoyo de la Secretaría de estado de memoria democrática y el propio Instituto Cervantes. Ciertamente el prólogo de su director, García Montero, puede considerarse como la primera carta del volumen, o más bien la decimosegunda, pues dirige la epístola a su «admirado y recordado don Manuel».

Manuel Azaña Díaz (Alcalá de Henares 1880, Montauban 1940) formó parte del consejo revolucionario que proclamó la República española un 14 de abril de 1931 -95 años ha- tras las elecciones municipales. Azaña fue un notable político, intelectual y diputado, amén de ministro y presidente del consejo de ministros, hasta alcanzar en mayo de 1936 -pronto el 90 aniversario- la presidencia de la II República, por lo que su correspondencia incluye personalidades como Miguel de Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Ramón del Valle-Inclán, Antonio Machado, Cipriano de Rivas Cherif, Ramón María Tenreiro, Victoria Kent, Indalecio Prieto, Juan José Domenchina, Juan Hernández Saravia o Santiago Casares Quiroga.

Ante semejante listado, cuyas biografías y bibliografías saltan a la vista, encontramos una nómina de estudiosas y estudiosos con probada competencia, especialmente catedráticos y profesores universitarios, escritores, periodistas, historiadores, poetas, editores, diplomáticos, filólogos, ensayistas, etcétera o la mayoría varias de esas actividades a la vez, como apreciamos en los expertos José María Ridao, Alfonso Alegre, José Andrés Rojo, Jesús Cañete, Isabelo Herreros, Carlos Fortea, Carmen de la Guardia, Bruno Vargas, Amelia de Paz, Manuela Aroca y José Luis Gallero.

Al final de la compilación se añaden, a modo de apéndice, los facsímiles de sendas cartas manuscritas -procedentes también del Archivo Histórico Nacional- de Antonio Machado y de Ramón María del Valle-Inclán; la del segundo obedecía al especial de la revista La Pluma (enero, 1923) que Azaña y Rivas Cherif le dedicaron monográficamente con un centenar de páginas, incluyendo un artículo de Azaña sobre don Ramón, y éste apuntaba, en primera persona: «Solo usted se encara con un hombre vivo y descubre su dolor y su drama. Pero los mas cuentan historias de un tiempo tan lejano, que, de verdad, me parece un muerto aquel de quien hablan (…)». En resumen, una lectura histórica llena de detalles vitales apasionantes.

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