Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Patronato de Protección a la Mujer

'Inmaculada': ¿Quién nos protege de nuestro protector?

El 19 de diciembre de 1985 muere una niña en el interior de un centro del polémico Patronato de Protección a la Mujer del franquismo. Tras tres años de investigación, Marta García Carbonell, María Palau Galdón y Esther López Barceló aportan luz sobre un suceso que acabaría llevándose por delante la existencia de esta institución creada para controlar la moralidad de las mujeres durante la dictadura mediante abusos, golpes y maltratos de todo tipo

Inmaculada Valderrama Morato, el día de su comunión.

Inmaculada Valderrama Morato, el día de su comunión. / Foto cedida por la familia Valderrama Maroto.

Isabel Olmos

Isabel Olmos

València

Reflexiono a menudo sobre la cantidad de personas que han dado su vida (o se la han quitado) para que un determinado sistema se viniera abajo, ya fuera por caducidad, por mal funcionamiento, o porque colisionaba directamente con el sistema de valores que se abría camino en el momento en que todo ello sucedió. Después del accidente del metro en 2006 en que 43 personas perdieron la vida se puso la baliza de frenado que podría haber mitigado su impacto; la dana de 2024 nos ha recordado que teníamos protocolos muchos más seguros en caso de catástrofes naturales; el asesinato de Ana Orantes, quemada viva en la casa que compartía con su asesino por orden judicial, empujó la Ley contra la Violencia de Género, una de las más importantes, si no la más, en toda Europa. Accidentes, asesinatos, dejación de funciones... Detonantes del cambio hay miles, pero lo sorprendente es que todavía esperemos como sociedad a que una desgracia así ocurra para mirar directamente y decir basta' a los estamentos a quien corresponda.

En 1977, una amnistía general liberaba de las prisiones españolas a miles de personas encarceladas por su oposición al franquismo. ¿A todas? No. Pese a la consecución de referéndums, elecciones, pactos de Estado y una abrumadora victoria socialista, una férrea institución del régimen creada para proteger, supuestamente, a mujeres vulnerables, resistía y resistió a los avances democráticos hasta 1985 condenando a seguir entre rejas a decenas de miles de niñas, adolescentes y jóvenes que no encajaban, fuera cual fuera el motivo, con la moralidad franquista. Era el conocido Patronato para la Protección a la Mujer, una institución pública creada en 1941 y que sobrevivió, aunque parezca increíble, hasta diez años después de la muerte de Franco. En connivencia con numerosas órdenes religiosas, el Estado secuestró, maltrató y obligó a trabajar como esclavas a niñas con situaciones variopintas, pero que coincidían en algo: molestaban al régimen porque no comulgaban con el papel que la dictadura tenía reservado para las mujeres. Y aquí entraba de todo: desde jóvenes violadas por algún miembro de la familia, chicas solteras embarazadas, hijas de familias numerosas, chicas que fumaban o llevaban minifalda, mujeres lesbianas, mujeres rebeldes, jóvenes con problemas de salud mental o contestatarias al poder establecido. Cualquier motivo valía bajo el paraguas de la palabra 'descarriada' que abría las puertas a centros de internamiento blindados y horrendos de los que, además, en algunos casos se salía para dar a luz un bebé que, posteriormente, se le era robado a la madre.

En 1983, el 19 de septiembre, una niña custodiada por el Patronato, fallece al precipitarse de una altura de tres pisos desde una torre del centro de Internamiento de San Fernando de Henares en Madrid. Se llamaba Inmaculada Valderrama Morato y tenía tan solo 14 años. Su historia, desgarradora e indignante a partes iguales, todo lo que rodeó su fallecimiento, el funcionamiento del sistema, el Patronato y sus protagonistas llegan ahora en forma de libro de la mano de Marta García Carbonell, María Palau Galdón y Esther López Barceló, dos periodistas y una historiadora valencianas especializadas en igualdad, derechos de las mujeres y en memoria democrática. 'Inmaculada: la muerte que precipitó el final del Patronato' , editada por Libros del K.O., aterriza en nuestra conciencia repleto de datos, de contradicciones, de silencios, de abusos y de un recordatorio esencial: la represión franquista a las mujeres duró más. Y duró más, llegó hasta la democracia, porque eran niñas y porque eran mujeres. Solas, secuestradas y muy, muy vulnerables.

García Carbonell y Palau Galdón ya se adentraron en el horror del Patronato en la Comunitat Valenciana en 'Indignas hijas de su patria', un trabajo que recibió la Beca Josep Torrent de Periodisme d’Investigació 2021 otorgada por la Unió de Periodistes Valencians y que fue editado por Alfons el Magnànim. A ellas, se suma López Barceló, autora del libro 'Cuando ya no quede nadie', entre otros, pero conocida por su tenaz trabajo para recuperar la memoria democrática en España y en la Comunitat Valenciana. No en vano, fue una de las impulsoras de la Ley. Ahora, regresan juntas con un trabajo de investigación único, el que durante tres años han dedicado a recabar informes, documentos y testimonios de todo lo que rodeó la sospechosa muerte de Inmaculada, un fallecimiento con demasiados interrogantes, pero que acabó poniendo el punto y final a la historia de esta institución inmunda.

En 'Inmaculada: la muerte que precipitó el final del Patronato' las tres autoras se adentran como lo hace un certero bisturí en la carne podrida para diseccionar, separar y extirpar todo aquello que ha contribuido a construir un relato oficial repleto de vacíos y silencios y saturado de olvidos, despistes y tergiversaciones. Porque, y aquí viene la cuestión del libro:¿quién nos protege del daño que nos hace quien, supuestamente, nos debe proteger?. Pero, es más, ¿quién determina que las mujeres deban tener una protección por el simple hecho de pensar diferente, vivir su sexualidad con libertad, ser contestataria o gustarte tus iguales? El propio término no solo despoja a las mujeres de la capacidad de decidir y de su autonomía, sino que, además, la convierte en algo inerte, sin voluntad ni criterio para valerse por si misma más allá del control que el sistema o quien sea pueda ejercer sobre ella. 'Yo te protejo de tus acciones porque tu sola no sabes y te descarrías' fue y es todavía uno de los principales mantras del sistema patriarcal y machista para someter a las mujeres, sea cual sea su época y condición. Tratar a las mujeres como seres incapaces. Y eso, el franquismo lo practicó hasta el límite, aquel que lleva a sus víctimas a vivir la vida como una auténtica pesadilla.

Lejos de frases grandilocuentes, afirmaría sin duda que el periodismo es y será siempre, sencillamente, intentar contar la verdad con honestidad. En este libro, tres mujeres se empeñaron hace tres años en que una vida era importante, la vida de la pequeña Inmaculada. Podían haber pasado de largo, haber hecho como que no se habían percatado o que ya serían otros quienes lo investigaran. Pero no fue así. Se pararon y se propusieron sacar del olvido el dudoso final de la vida de Inmaculada, una niña muy querida por su familia y las circunstancias de cuya muerte todavía son muy pero que muy turbias. Acciones como esta, en la que tres mujeres se golpean una y otra vez contra un sistema y una burocracia empeñados en impedir el libre acceso a información clave para continuar sanando las heridas del franquismo y consolidar la democracia, hacen que nuestra sociedad sea un poco mejor. Inmaculada ya nunca será mñas un expediente polvoriento en un juzgado desganado. Su nombre, como el de tantas mujeres represaliadas, y gracias a este libro, tampoco se perderá en la historia.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents