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Música

Jazz con maletas

De los auditorios del Mar Menor a un teatro romano del siglo I, de los pinos de la Costa Azul a una barca de remos en un lago alpino: guía para perseguir el mejor jazz del verano

Diana Krall, en una actuació en Calella de Palafrugell.

Diana Krall, en una actuació en Calella de Palafrugell. / EFE

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Enrique Monfort

El verano jazzístico español se sostiene sobre un eje vasco que funciona como una carrera de relevos. Lo abre Getxo, 49ª edición, del 1 al 5 de julio, que este año reúne al veterano e ilustre saxofonista Charles Lloyd, junto a Camille Thurman, el pianista madrileño Moisés P. Sánchez, el joven saxofonista Immanuel Wilkins y el proyecto cubano Sketches of Latin Miles, homenaje afrolatino a Miles Davis en el centenario de su nacimiento.

El testigo lo recoge Vitoria-Gasteiz, 49ª edición, del 13 al 18 de julio, uno de los festivales con más solera del país, que despliega un cartel de campanillas: Rubén Blades, Snarky Puppy, The Bad Plus, los vocalistas de Take 6, la cantante Gretchen Parlato y la veterana Sun Ra Arkestra, con el brasileño Amaro Freitas y la catalana Irene Reig entre las apuestas de futuro.

Y cierra el mes el plato fuerte: el Jazzaldia de San Sebastián, 61ª edición, del 22 al 26 de julio, decano de los festivales españoles y uno de los más prestigiosos de Europa. Este año acoge a Pat Metheny, con su Side-Eye III+, a la cantante Diana Krall, a la joven estrella Samara Joy, al bajista Marcus Miller, a los saxofonistas Joe Lovano y David Murray y a la siempre elegante Cécile McLorin Salvant, en una edición marcada por los homenajes a Miles Davis y John Coltrane.

Fuera del País Vasco, uno de los grandes refugios del jazz de verano sigue siendo San Javier, XXVIII edición, del 26 de junio al 24 de julio, que despliega en la ciudad murciana, un cartel largo y goloso: Joe Lovano, José James, Lizz Wright, los británicos The Brand New Heavies, Pat Metheny otra vez y un Fusion Experience de lujo con Dave Weckl y Richard Bona. Otras posibles paradas son el Festival de Jazz de Barcelona, que programa algunos conciertos en verano, aunque el grueso de su actividad se concentra en otoño, y, como no, toda una constelación de festivales de formato más reducido, pero con una programación cuidada: Cádiz, Vilafranca del Penedès o Mallorca, por poner solo tres ejemplos. Más allá de la Península está el poderoso Canarias Jazz & Más, que extiende su programación por todo el archipiélago. Puede consultar la web de la Plataforma Jazz España para seguir cada una de estas u otras programaciones.

Si cruza la frontera encontrará en Francia, Jazz à Vienne, 45ª edición, del 25 de junio al 11 de julio, tiene uno de los escenarios más fotogénicos que pueda imaginarse: un teatro romano del siglo I excavado en la ladera, con capacidad para miles de espectadores. Por él pasarán Beirut, Vulfpeck, Marcus Miller, el dúo Terence Blanchard & Ravi Coltrane, Samara Joy y Maria Schneider al frente de nuestra Clasijazz Big Band.

En los Países Bajos, el North Sea Jazz de Róterdam, del 10 al 12 de julio, concentra en tres días una de las programaciones más densas del continente: Diana Krall, Jon Batiste, The Roots, Burna Boy, The Isley Brothers, Pat Metheny y Snarky Puppy con la Metropole Orkest, todo en horarios solapados que obligan a elegir con cuidado.

A orillas del lago Lemán, Montreux celebra una edición redonda, la 60ª, del 3 al 18 de julio, aunque conviene avisar al lector purista: hace tiempo que su cartel es más pop-rock que jazz. Este año desfilan Sting, Nick Cave, Deep Purple, Van Morrison, John Legend o Lewis Capaldi. Sigue siendo un acontecimiento, pero más como festival de música que como cita estrictamente jazzística.

El jazz, sin duda, está más presente cruzando los Alpes hacia el sur o nuevamente al oeste. En el primer caso puede dirigirse a Perugia y asistir al Umbria Jazz, del 3 al 12 de julio, uno de los grandes festivales desde 1973. La ciudad medieval entera se convierte en escenario, de la Arena Santa Giuliana al Teatro Morlacchi y la plaza IV Novembre, con Sting, Jon Batiste, Charles Lloyd, Snarky Puppy con la Metropole Orkest, Zucchero, Elvis Costello, Gilberto Gil y la flor y nata del jazz italiano: Enrico Rava, Stefano Bollani, Paolo Fresu.

Al oeste tendrá Jazz in Marciac, 48ª edición, del 20 de julio al 5 de agosto. Un lugar llamativo: un pueblo del Gers de poco más de mil habitantes que cada verano atrae a multitudes. El cartel de 2026 lo abre Sting y sigue con Diana Krall, Pat Metheny, Marcus Miller, Ibrahim Maalouf, Avishai Cohen, Cécile McLorin Salvant, Samara Joy y el pianista Fred Hersch.

Otro de los festivales característicos es Jazz à Juan, en Antibes Juan-les-Pins, 65ª edición, del 9 al 19 de julio. Nacido en 1960 en homenaje a Sidney Bechet, es uno de los grandes patriarcas del jazz europeo al aire libre y se celebra en la pinède Gould, frente al Mediterráneo. Allí Coltrane llevó al directo A Love Supreme en 1965 y Miles Davis dejó allí grabaciones históricas en el Festival Mondial du Jazz de Antibes/Juan-les-Pins. Pisar la pinède es caminar sobre historia del jazz. Este año pasan Tom Jones, Seal, Marcus Miller, Samara Joy, el dúo José James & China Moses y el tunecino Dhafer Youssef.

Y para cerrar, el caso más curioso, que yo sepa: el Jazzfestival Saalfelden, en los Alpes austriacos, 46ª edición, del 20 al 23 de agosto, galardonado en 2025 por la Europe Jazz Network con el premio a lo que podríamos traducir como «programación más aventurera» del continente. Junto a su escenario principal, Saalfelden traslada el jazz literalmente a la montaña: hay conciertos gratuitos en los pastos alpinos, los Almkonzerte, a los que se sube en telecabina, caminatas musicales por la sierra del Steinernes Meer, un concierto en pleno bosque de Kollingwald y, como colofón, el domingo por la mañana unos músicos tocan jazz desde una pequeña barca de remos en el lago Ritzensee mientras el público escucha tumbado en la orilla. Ahí queda eso.

El verano, en suma, ofrece desde sentarse en una grada romana hasta escuchar música desde una barca de remos. Solo hace falta decidir hasta dónde se está dispuesto a viajar para escuchar a Coltrane o Miles resonar sus centenarios entre pinos, abetos o columnas corintias. La elección es toda suya. Incluso, si lo prefiere, puede quedarse en casa y disfrutar del mucho y buen jazz que le ofrece nuestra Comunitat.

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