30 de noviembre de 2019
30.11.2019
Levante-emv

Medio ambiente

La primera defensa del territorio

Movimientos sociales como «el Saler per al poble» tuvieron eco con la llegada de la democracia al Ayuntamiento de València

30.11.2019 | 04:15
La primera defensa del territorio

Aeropuerto primero y complejo turístico después. Los planes iniciales para el enclave natural de la Devesa-El Saler se estrellaron contra la orografía del terreno y encallaron después ante la enorme presión ciudadana. No eran tiempos aún de emergencia climática, pero sí de una concienciación ambiental que aunque incipiente empezaba a tomar forma. Cabe preguntarse, eso sí, qué hubiera sido de muchos parajes de la Comunitat Valenciana sin aquellos primeros defensores del territorio que ayudaron a descubrir para el gran público el patrimonio natural valenciano. Agrupados en movimientos ecologistas, sociales o vecinales, sus palabras tuvieron eco en un momento político donde la divergencia empezaba a ser posible. Cuando Joan Olmos, Ingeniero de Caminos y que fue profesor de Urbanismo de la Universitat Politècnica de València, echa la vista atrás recuerda figuras clave como Trini Simó, o las ya desaparecidas de Josep Vicent Marqués, Just Ramírez, Marcial Martínez o José Mansanet con una mención especial a Miquel Gil Corell. Profesor de Ecología en la Facultad de Biología de la Universitat de València y maestro de varias generaciones de ecologistas, «Gil Corell fue uno de los defensores de la protección del lago de l'Albufera y de la Devesa del Saler», señala Olmos. «Conviene recordar a las jóvenes generaciones que por aquellos años setenta, el ayuntamiento franquista del Cap i Casal acariciaba la idea de hacer de l'Albufera un emporio turístico cuyo primer peldaño sería la creación de una universidad laboral en la Mata de Fang, y un puerto deportivo-urbanización en la playa de El Saler», enfatiza Olmos. La ofensiva de Gil Corell, junto con los los científicos Ignacio Docavo y Luis Pechuán, logró llamar la atención de la comunidad científica internacional sobre el entorno, con el naturalista Félix Rodríguez de la Fuente como gran aliado. Especial importancia tuvo el colectivo «El Saler per al Poble», que fue de los más beligerantes con aquella iniciativa del entonces ministro del ramo Manuel Fraga Iribarne, y obra del arquitecto Cano Lasso, que contemplaba la urbanización de 870 hectáreas con edificios y hoteles. En 1970, en plena dictadura, «El Saler per al Poble» consiguió recopilar 15.750 firmas de rechazo. El primer gobierno democrático en el Ayuntamiento de València, con Ricard Pérez Casado al frente, acabaría enterrando el proyecto y derribando el paseo marítimo que a lo largo de 17 kilómetros perseguía conectar el puerto de València con El Saler. Aún hoy se trabaja en la regeneración del cordón dunar.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook