27 de abril de 2014
27.04.2014

Sueca se queda sin la magia del cine

El cierre de los Cines Avenida de El Perelló deja la ciudad sin programación cinematográfica regular tras haber llegado a coexistir cuatro salas

26.04.2014 | 23:12
Sueca se queda sin la magia del cine

Bajada definitiva del telón. Llegó a haber un momento en que la luz y la magia del celuloide daba vida a las pantallas de hasta cuatro cines de Sueca. Eran otros tiempos. El reciente cierre de los Cines Avenida de El Perelló han dejado a la capital de la Ribera Baixa sin programación regular cinematográfica y ya sólo el Centre Muncipal Bernat i Badoví programa películas de forma esporádica para los escolares.

El cierre de los Cines Avenida de El Perelló deja el municipio de Sueca y su costa huérfanas de salas para los aficionados al séptimo arte. Ya hace una década que desistieron de programar películas durante los fines de semana en el Centre Cultural Bernat i Baldoví, antiguo Cine Lido, adquirido por el Ayuntamiento en 1987. El proyecto de multicines, anunciado mientras se tramitaba la construcción del Centre Comercial Sueca Parc, quedó en agua de borrajas.
Hubo un tiempo en el que en la capital de la Ribera Baixa coexistieron hasta cuatro salas: el Teatro Serrano, y del que dicen fue en su momento el de mayor capacidad de toda España; el Teatro La Paz, originario de los tiempos del ducado de Sueca; el Cine Lido, que se inauguró en 1959; y el Monterrey, que inicialmente había sido cine de verano, conocido popularmente como «Els patinets». En esta modalidad destacaron también el Parque de Atracciones y el Cine de Verano de la calle Mare de Déu. En la costa, la Terraza Ike de Les Palmeres y el Casino del Mareny completaban la oferta junto al de El Perelló.
La proliferación de los videoclubes y la diversificación del ocio de los años ochenta asestaron al primer golpe que, con el paso del tiempo, ha sido definitivo. El primero en sucumbir fue el emblemático Teatro Serrano, cuyas luces se apagaron para siempre el 1 de octubre de 1978, tras setenta años de actividad. Su última proyección fue «Alerta roja: Neptuno hundido», película dirigida por David Greene y protagonizada por Charlton Heston.
El edificio, enmarcado dentro del Art Déco, fue remodelado y ampliado en 1935 por el arquitecto suecano Juan Guardiola, cuya familia tenía, además de éste, otros cines y teatros en la Ribera. Con entrada por la calle Sequial, tenía salida a las calles Barrot y Bonaguia, y un aforo de 2.052 espectadores. Actualmente acoge un supermercado y mantiene los dos accesos que sirven de entrada y salida para vehículos.
Tres años después fue el Teatro La Paz el que cerró sus puertas. El 27 de diciembre de 1980 realizó su última proyección: «La última aventura de Bruce Lee». Después fue destruido por un espectacular incendio. El espacio, ubicado en la céntrica calle Sant Cristòfol, quedó totalmente asolado por la llamas. Recibió ese nombre como deferencia al título de Príncipe de la Paz que ostentaba Manuel Godoy, primer duque de Sueca. Su hija y sucesora, Carlota, cedió la propiedad para la construcción del teatro en 1882. El proyecto original tenía un aforo de 700 personas.
La compra del Cine Lido
El Ayuntamiento adquiere a finales de la década de los 80 el Cine Lido, en la calle Sant Josep. La negociación de la compra coincide en el tiempo con la venta del Teatro Serrano. La sala que se inauguró en 1959, con capacidad para 1.200 personas, dejó de funcionar el 5 de mayo de 1985. El consistorio remodeló el patio de butacas, con 447 localidades, y lo transformó en el actual Centre Municipal Bernat i Baldoví. Proyectó cine hasta 2005, un par de años después de la jubilación del operario, Ramón Chofre. Ahora, tan sólo se ofrecen películas destinadas a los más pequeños en Navidad y ocasionalmente para escolares.
Punto y aparte fue el Cine Monterrey, situado en la calle Jaume I, que en los años 70 todavía formaba parte del extrarradio de Sueca. De pista para patines, de ahí su primer sobrenombre de Els Patinets, y terraza de verano, pasó a ser una sala cerrada. Con la caída del interés general por el cine acabó siendo alquilado y fue transformado en discoteca.
Los Cines Avenida, en El Perelló, son los únicos que habían resistido hasta ahora. Sus propietarios, los hermanos Coquillat, se despedían de su público hace unos días a través de una red social.
Los cines, que han estado abiertos cuatro décadas, no han podido resistir la fuerte inversión que requería la adaptación tecnológica al sistema digital, unido al aumento del IVA, en un panorama poco alentador en cuanto al número de espectadores que acuden actualmente a las salas. En los últimos seis años ya sólo abrían su taquilla los fines de semana en temporada estival.
El último estreno que acogió en verano de 2013 fue la película de animación «Epic». Los Cines Avenida ubicados en la Avinguda de Narcís Monturiol, tenían dos salas de proyección. La de la planta baja era la de mayor capacidad, con 516 butacas, mientras que en la del piso superior, con un aforo de 149 plazas, se ofrecían filmes para un público con un gusto cinematrográfico más selecto.

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