Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Tribuna

Celebración de la Octava de Halloween en Alberic

Yo soy un testigo digno de crédito; usted amable lector, es un testigo digno de crédito; prácticamente todos los hijos de Dios somos, según estimación propia, testigos dignos de crédito. Como ya sabrán ustedes, el martes 18 este diario publicaba una información en la que se dice que en los locales de la parroquia de Sant Llorenç de Alberic se celebró «una reproducción de la fiesta de Halloween» algo que los organizadores y el sr. cura, D. Guillermo Carrasco, niegan de plano. Por no extenderme ellos lo llaman «Sopar d'Ànimes» en la octava de Halloween en los locales de la parroquia. A la fiesta se le hubiera podido dar cualquier otro cariz, pero tuvo que ser precisamente éste.

Ya el año pasado, de manera fraternal, se comentó verbalmente que esto no era lo correcto, y como el hecho se ha repetido, se ha tenido que acudir a una instancia superior para ponerle remedio ¿A caso desconocen la polémica creada y los reiterados pronunciamientos de la Iglesia sobre este tema? Dicen que fue una celebración de las Almas? ¡Ca! ¡Mucho peor! Porque a muchísima gente entre la que se encontrará con toda seguridad el Sr. Arzobispo y a la Conferencia Episcopal al completo no nos hace ninguna gracia ese regodeo en las Almas de los Fieles Difuntos, ni ese cachondeo en las benditas Almas del Purgatorio y menos aún por gentes que según el cura «atienden siempre a las doctrina de la Iglesia» es decir, sobrepasan el listón.

A mí personalmente me produce irritación y un cabreo mayúsculo que una cosa tan seria para los cristianos sea motivo de befa y chirigota ¡Y que encima se atrevan a decir que nuestro cabreo es «de muy mal gusto»! Me gustaría aclararles que en absoluto se trata de un problema de estética, sino de Ética, más aún cuando no se conmemoró el Día de los Fieles Difuntos ni el día 1 por la tarde, ni el día 2 ni el 3 y, en cambio, sí se celebra una fiesta anticristiana y ajena a nuestra cultura. Así claro, es «de muy mal gusto» el protestar después de que se hayan metido con tus muertos ¡por segundo año consecutivo! No, si ya hemos visto en la foto el buen gusto del que se hace gala en esos saraos?

También quiero recordar que la infalibilidad pontificia, establecida en el Concilio Vaticano I, atañe única y exclusivamente al Papa y que yo sepa no se ha extendido a los párrocos? Y que mal que les pese, los curas, como cualquier hijo de vecino, están perfectamente capacitados para meter la pata hasta el corvejón y a veces las dos a la vez y no tan sólo en uno, sino en todos los charcos que tengan a bien cruzárseles en el camino. Sepan que cuando un hombre que se precia de tal y más aún si es un caballero cristiano o una señora de una pieza se equivoca no llama al sanedrín, ni toca a campana repicada para que entre todos le tapen sus vergüenzas, ni pone en marcha el ventilador para repartir entre todos sus miserias; un caballero, y más un caballero cristiano, lo que debería de hacer es reconocer su error, pedir disculpas y ponerse a disposición de sus superiores. Y si es cura, obtener sufragios de reparación.

Haga el grupo La Senda todas las actividades, las cenas y aquellas fiestas que crea oportuno, con disfraces o sin ellos, que nadie protestará por eso mientras todo se mantenga dentro del decoro; pero por favor, si de verdad son un grupo católico o al menos cristiano dejen tranquilas a las almas y los halloweeens, que ya ven que a los católicos sin tragaderas nos cabrea.

Y ya sé de sobra lo que prescribe la antiquísima costumbre alberiquense y que además es lo más fácil: matar al mensajero. Y ya sé que el malo soy yo por decir estas cosas y no el cura por cometerlas ni el obispo por consentirlas. El daño al pueblo de Dios y la ofensa a las Almas de los Fieles Difuntos al parecer les trae al fresco. A mí no.

Compartir el artículo

stats