11 de enero de 2015
11.01.2015

Músicas, democracia y falda

11.01.2015 | 04:15

Debe estar la voluntad de un presidente o de unos padres por encima de la decisión del 96,6 % de las mujeres del uniforme que quieren llevar en la banda de la Societat Artística Musical (SAM) d´Alginet? ¿No resultaría paradójico que nos instaran a soslayar la voluntad de las músicas? ¿Se podía haber abordado la indumentaria con normalidad, sin insultos y por los cauces que establece la entidad? ¿Qué sentido tiene esta batalla que plantean los padres aunque su hija «en ningún momento se ha negado a llevar falda»?
¿Beneficia esto a las dos niñas (menores y a punto de entrar en la banda), a los padres, a la sociedad musical, al municipio? ¿Tildar este asunto de imposición, sometimiento, machismo€ además de falso, no es deformar una situación que se da en multitud de colegios, entidades y empresas que en la mayoría de los casos no dan voz a sus integrantes o trabajadoras? ¿Podríamos poner mesura y sentido común entre todos?
Queremos compartir estas preguntas y dudas con Macu Gimeno, coordinadora de l´Àrea de la Dona Intersindical Valenciana, y con Lola Oltra, Asociación Eleanor Roosevelt, que escribieron en Levante-EMV sendos artículos de opinión en los que vertieron algunas afirmaciones atribuibles a la falta de información. Este diario reseñaba, posteriormente, que la SAM d´Alginet considera vinculante la votación de las músicas, celebrada el 23 de octubre, para elaborar su régimen interno sin perjuicio de que su reconsideración en una posterior consulta también sería asumida por la entidad.
Las mujeres mostraron en el concierto de Navidad una pancarta que decía «Les dones hem decidit, està tot dit» [Las mujeres hemos decidido, está todo dicho]. La junta, por encima de opiniones personales, no pretende obviar la decisión de las mujeres y ha solicitado un informe a los servicios jurídicos de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana (FSMCV) sobre las circunstancias que confluyen en este asunto para actuar en consecuencia, incluidos los graves insultos proferidos por una madre a la secretaria de la SAM d´Alginet.

Esta situación es más compleja de lo que pudiera parecer y los cauces por los que se ha querido transitar no han ayudado en nada a que las cosas se abordaran con serenidad porque la Orquesta y el Coro de la SAM d´Alginet permiten que el uniforme para las mujeres sea, indistintamente, pantalón o falda porque así lo decidieron sus integrantes.
Sin embargo, las intérpretes de la banda de música decidieron 30 a 1 que en los conciertos llevarían falda y en los pasacalles pantalón, posiblemente, reaccionando a lo que consideraron una intromisión e imposición intolerable abordada con falta de tacto. ¿La falda como instrumento de contestación?
La SAM d´Alginet intentó acercar posturas con los padres de las dos niñas que habían manifestado su disconformidad con esta norma que conocían y por la que impidieron la entrada de sus hijas a la banda de música. La reunión contó con la presencia de Jesús Boluda, alcalde de Alginet, representantes de la FSMCV y miembros de la sociedad musical, y en ella se propuso que la hija, del único padre que asistió, entrara en la banda de música, participara en el concierto de Navidad y plantear en unos meses la situación en la que la junta directiva se comprometía a informar y hacer pedagogía sobre el asunto. Todo ello sin éxito.
Volvemos a manifestar nuestra voluntad de normalizar esta situación respetando la voluntad democrática de las mujeres de la banda de música y que en otra votación, con los ánimos más serenos, se considere la posibilidad de que alguna compañera prefiera optar entre vestir falda o pantalón, tal y como hacen las integrantes de nuestra Orquesta y Coro. Creemos que este camino es una muestra de respeto hacia la decisión de las mujeres y un ejemplo para otros asuntos que les atañen. ¿Lo transitamos?

(*) Presidente y secretaria de la Societat Artística Musical d´Alginet.

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