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Las obras de la potabilizadora destrozan las motas contra riadas de Riola y Albalat

Los alcaldes se quejan de que las actuaciones debilitan los sistemas de defensa, que podrían fallar ante fuertes avenidas - La CHJ se compromete a arreglar el tramo riolense pero ignora el resto

Las obras de canalización de la potabilizadora de la Garrofera están causado destrozos considerables en el interior de las motas de defensa contra las inundaciones del Xúquer, concretamente en los municipios de Riola y Albalat de la Ribera incluidos en la fase III de esta infraestructura que provee de agua libre de nitratos y pesticidas a los pueblos ribereños.

Los dos consistorios afectados ya han trasladado sus quejas a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) por las actuaciones que se han llevado a cabo, consistentes en perforar el interior de los mencionados sistemas de contención de las aguas del río para introducir las tuberías, que posteriormente se tapan en algunos casos con grava.

En Riola avisan de que el recubrimiento que se usa no garantiza la preservación íntegra de las motas y, por tanto, les deja desprotegidos en caso de riada. En esta población se dieron cuenta a principios de esta semana que, una vez soterradas, las canalizaciones no se recubrían con cemento, sino solamente con piedra.

Protesta vecinal

Algunos vecinos fueron a protestar al ayuntamiento, que se puso en contacto con la CHJ para trasladar el malestar por esta forma de proceder, ya que según sostiene el alcalde de la población, Manolo Anaya, si no se echa hormigón las consecuencias pueden ser «devastadoras» en caso de fuertes lluvias. No en vano, en el pueblo se ha suscitado una gran preocupación porque en la memoria colectiva perduran las consecuencias sufridas durante la fatídica pantanada de 1982.

El primer edil riolense alerta de que recubrir sólo con gravilla las tuberías «debilita» la mota y puede causar filtraciones en caso de una crecida del río. Además, señala que el punto donde se ha detectado el problema es precisamente en la curva que hay en la salida hacia Fortaleny, por lo que es todavía más peligroso debido a que en ese punto el agua coge más fuerza en caso de avenida y la mota «podría acabar reventando». De forma añadida, en caso de fugas los escapes de agua de la tubería también podrían acabar afectando a la estructura.

Desde la CHJ admitieron ayer al consistorio que el proceder no había sido el adecuado «por prisas» y se comprometieron a levantar de nuevo las zonas donde se había soterrado la tubería sólo con grava para recubrirla de hormigón, informó Anaya.

Ignoran a Albalat

Distinta suerte están corriendo en Albalat de la Ribera. Allí, las obras acabaron hace ya más de medio año. El consistorio se quejó hace meses, pero la respuesta que recibieron es que las actuaciones se habían desarrollado correctamente. «La CHJ dijo que es su competencia, que se había hecho bien y que no tienen nada que rectificar», afirma el alcalde, Joan Baptista Ferrando.

El responsable municipal mantiene que en ningún momento se ha facilitado al consistorio información sobre el proyecto. «Hasta que entraron los nuevos responsables de la CHJ „tras el cambio de gobierno en 2011 en España„ las motas no se habían tocado y han hecho las obras sin que nosotros supiéramos que las iban a perforar», deplora Ferrando.

El presidente de la corporación albalatense también se queja de que la instalación de las tuberías en la población han dejado algunas infraestructuras urbanas hechas un «desastre» y pone como ejemplo el campo de fútbol municipal „enclavado junto al depósito de agua„ o las aceras cercanas a la mota, donde se pueden observar incluso algunos tramos que se han hundido.

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