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Antella

«Vamos a l'Assut a buscar el riesgo»

Muchos jóvenes siguen reproduciendo la situación mortal o tirándose desde un paredón de más de diez metros de altura Los vecinos exigen a los visitantes sentido común y a las autoridades algún tipo de precaución y más limpieza

«Vamos a l'Assut a buscar el riesgo»

El debate está abierto. Después de la muerte de un joven colombiano en las aguas del Xúquer a su paso por la Assut de Antella han vuelto a sonar las alarmas pero parece que nadie asume responsabilidades. La Confederación Hidrográfica del Júcar afirmó ayer a este periódico que no puede «poner puertas al campo» y que su obligación pasa por señalizar la prohibición del nado en el paraje. Sin embargo, el emplazamiento hídrico se llena cada día de cientos de bañistas, con una afluencia masiva los fines de semanas como fruto de la llegada de visitantes de pueblos de todo el territorio valenciano y de comunidades autónomas colindantes.

«En los espacios naturales, el peligro se busca», afirma un vecino de Antella, quien añade: «Yo vengo todos los días a l'Assut y no me siento en casa, siempre estoy alerta». Sin embargo, muchos son los visitantes que buscan en Antella algo más de lo que ofrece la playa. «Venimos a l'Assut porque aquí podemos encontrar más diversión, quizá, dilo así, algo de riesgo», declara un turista poco después de deslizarse, entre risas, por el tobogán natural donde hace tres días falleció el joven de Colombia residente en Murcia. Lo hace junto a unos amigos a pesar de que varios vecinos les avisan con insistencia de que eviten tirarse por allí, que es peligroso. En el paraje ribereño la mayoría opta por tomar un refrescante baño (las aguas están bastante frías) pero algunos prefieren provocarse una buena subida de adrenalina tirándose de un paredón de más de diez metros, desde lo alto de uno de los «portells» de cabeza o por los toboganes creados en las canalizaciones de los caudales del río y de la Acequia Real del Júcar que nace a pocos metros, en espacios que han acabado por convertirse en trampas mortales. La falta de conciencia de muchos visitantes, además, también agravan los peligros naturales ya que depositan botes metálicos o botellas de vidrio que una vez rotos acaban por provocar cortes. La suciedad se acumula todos los días en el entorno antellense, cuyo ayuntamiento se ve sobrepasado por las circunstancias debido a sus escasos efectivos municipales. Algunos vecinos exigen medidas para asegurar la limpieza del paraje y seguridad para combatir con rapidez los posibles accidentes. Proponen que se cobre por la entrada, en una fórmula que ya se aplicó hace años. Otros, sin embargo, temen que la confederación dé carpetazo al asunto cerrando la zona al nado.

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