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Las comunidades de aprendizaje marcan el camino a seguir

Cuatro centros docentes de la Ribera han apostado por poner en práctica una metodología educativa dirigida a la transformación social Están en Sueca, Cullera, Carcaixent y Sant Joanet

Las comunidades de aprendizaje marcan el camino a seguir

Las comunidades de aprendizaje marcan el camino a seguir

En la comarca de la Ribera más de 6.000 alumnos forman parte de una comunidad de aprendizaje. Todos ellos estudian en una escuela pública que ha apostado por poner en práctica un conjunto de actuaciones educativas «de éxito» dirigidas a la transformación social.

El actual modelo de educación tiene muchas carencias a la hora de hacer frente al fracaso escolar y a la conflictividad en las aulas, por lo que la escuela en lugar de contribuir a la igualdad de todos los ciudadanos, en ocasiones se convierte en un agente reproductor del orden social. Ante esta situación, las comunidades de aprendizaje constituyen una alternativa educativa que promueve la superación de las desigualdades sociales mediante una práctica educativa participativa.

Explica Loles Chulvi, coordinadora de formación en CEIP El Carrasquer de Sueca, que la idea de sumarse a una comunidad de aprendizaje surgió por pura necesidad. Su escuela siempre se había caracterizado «por ser un colegio abierto y por contar en sus aulas con un buen número de niños con necesidades específicas» y decidieron que era el momento de dar un paso adelante. Así que se pusieron manos a la obra y contactaron con «la Escolaica» de Cullera, nombre con el que se conoce al colegio Lluís Vives de la localidad.

Factores clave

El modelo de las comunidades de aprendizaje parte de dos factores clave, las interacciones y la participación de la comunidad.

Esta experiencia educativa implica a todas las personas que de forma directa o indirecta influyen en el aprendizaje y el desarrollo de los estudiantes, incluyendo a profesorado, familiares, amigos, vecinos o personas voluntarias. Por eso apunta Josep Matoses, director de la escuela suecana, «tratamos de implicar al entorno del alumno». Loles Chulvi explica que cuando hablan de «actuaciones de éxito» se están refiriendo a aquellas acciones dirigidas a que los niños aprendan mejor «como son las tertulias dialógicas y los grupos interactivos», argumenta.

Para conformar un grupo interactivo se divide la clase en varios conjuntos de alumnos, «lo más heterogéneo posible, es decir, alumnos de diferentes nacionalidades y niveles e incluso de necesidades educativas especiales» apunta Chulvi, «y se realizan en sesiones de 15 minutos actividades distintas». Una persona voluntaria acompaña y dinamiza las interacciones entre los niños. Las sesiones pueden versar sobre cualquier área, valenciano o matemáticas, por ejemplo. El resultado es que «durante una sesión se acelera la asimilación de conceptos, trabajan más y se ayudan los unos a los otros. Tiene mucho de escuela inclusiva», apunta la responsable de formación del CEIP Carrasquer de Sueca.

Tertulias dialógicas

En las comunidades de aprendizaje también se celebran tertulias dialógicas. Éstas parten del mismo punto, todos los niños deberán leer una historia y después pondrán en común sus conclusiones en grupo. En este punto se producen interesantes interacciones entre ellos. «De este modo afloran los valores tradicionales, el tema de la muerte, los niños hablan sobre sus sentimientos o el amor y la justicia», sentencia.

El proyecto de las comunidades de aprendizaje, que empezó en la educación obligatoria en 1995, se han extendido a nivel internacional gracias al empeño de la comunidad educativa. Y es gracias al impulso transformador del cuerpo docente que está alcanzando un doble objetivo: Superar el fracaso escolar y mejorar la convivencia.

En la Ribera a parte del CEIP Carrasquer de Sueca y el Lluís Vives de Cullera dos más han apostado por aplicar este sistema de aprendizaje, se trata del CRA la Ribera Alta de Sant Joanet y el CEIP Víctor Oroval de Carcaixent.

Adelina España del CEIP Víctor Oroval insiste en que «todos aprendemos mucho en una comunidad de aprendizaje, alumnos, familiares y profesores» y prosigue, «hacemos sesiones con madres, padres, abuelos que son voluntarios. Y a todos les encanta porque aprenden, colaboran y se enriquecen. Y siempre lo hacemos en horario escolar».

En las escuelas rurales el funcionamiento es distinto. Cuenta Carmen Vargas que en el CRA La Ribera Alta tres niveles distintos confluyen dentro de una misma aula. En Cullera, Sueca y Carcaixent las sesiones se celebran en aulas con niños de la misma edad pero en el caso de Sant Joanet a la hora de hacer grupos interactivos se organizan los grupos de forma que hayan niños de diferentes edades y niveles. Las comunidades de aprendizaje son, según Joan Cortés de Escola Valenciana, un intento de socializar la educación y dotarla de calidad educativa porque rompe con el esquema de quien imparte conocimientos.

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