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El médico que curaba incluso estando enfermo

Sollana registró en la gripe de 1918 un total de cuarenta y ocho muertos

Más allá de los grandes avances científicos, cuando hace años el acceso a la medicina era un lujo, muchos médicos anónimos se desvivieron por ayudar a sus vecinos más humildes. Ese fue el caso del doctor Francesc Vera Verdú (Bocairent, 1878 - Sollana, 1946), quien se volcó con los vecinos de Sollana durante la conocida como gripe de «la cucaracha», incluso cuando las fuerzas empezaron a fallarle y sus vecinos le llevaban a hombros.

Así lo recuerda el investigador local, Joan Ferrús Vanaclocha, en la obra que acaba de escribir titulada «El doctor Vera Verdú, home de ciència, cultura i filantropia». El libro se presentó el viernes por la tarde en Sollana en un acto organizado por el Col·lectiu Ullal. Ferrús cuenta que eligió investigar sobre la figura de este médico «por el cariño que tenía al pueblo que lo acogió». Y es que, además de ser un hombre de ciencia, Vera Verdú también era todo un filántropo.

Este médico nació en Bocairent y posteriormente vivió en diversas poblaciones, ya que su padre regentó varias farmacias. En 1908 Vera Verdú obtuvo la plaza de médico titular en Sollana y ya se quedó a vivir aquí. Ese mismo año se casó con Francesca Durà Durà y fruto del matrimonio tuvieron tres hijos.

Gripe de 1918

La gripe de 1918, conocida también como la gripe española y que causó entre 40 y 50 millones de muertes en el mundo, marcó un antes y un después en la figura de este médico. En Sollana hubo un total de 48 muertos. No obstante, Vera Verdú se esforzó al máximo para ayudar a sus vecinos. Ferrús cuenta que, según los testimonios de la gente mayor, el doctor Vera «llegó a poner en peligro su propia salud trabajando tan intensamente que cayó agotado y, a pesar de ello, aún era llevado a hombros por los vecinos para cumplir con su labor», señala Ferrús.

Como recompensa a estos esfuerzos recibió la Cruz de la Beneficencia en 1924 y un año antes ya había sido nombrado director del Centro de Cultura Valenciana de Sollana. Otra de sus grandes aportaciones fueron sus esfuerzos para que se inaugurase el Centro Higiénico Rural en 1934, que en sus primeros años estuvo dirigido por Vera Verdú.

En 1935 propuso la modificación del escudo local y ese mismo año fue nombrado ciudadano de honor de Sollana.

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