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La reducción de casos no impide atender a más de 400 menores en situación de riesgo

? El servicio especializado de la Mancomunitat de la Ribera Alta busca acomodo en otras familias a 25 niños y adolescentes en el último año

Una mujer pide con un carro, en una imagen de archivo.

Una mujer pide con un carro, en una imagen de archivo. v. m. pastor

Los técnicos del servicio especializado de atención a familias con menores en situación de riesgo y con medidas jurídicas de protección que presta la Mancomunitat de la Ribera Alta (Seafi) atendieron durante el último año de forma directa o indirecta a 413 niños y adolescentes de 242 familias, lo que representa un descenso de casi el 9 % respecto del año anterior. Un 85 % de los casos corresponde a menores en situación de riesgo, 352 de 197 familias en cifras absolutas, mientras que el resto son menores con medidas jurídicas de protección. Se trata de 61 niños y adolescentes de 45 familias.

Los profesionales tuvieron que buscar acomodo en un nuevo núcleo familiar a 25 menores, de los que 20 fueron acogidos por otros familiares, una opción que se prioriza para evitar una desvinculación total del entorno más próximo, mientras que otro se encuentran en una residencia y cuatro están a la espera de una resolución de la conselleria para formalizar el acogimiento en familia extensa. La memoria anual del Seafi, no obstante, subraya que lo realmente importante del trabajo no es tanto el número de casos como la complejidad de las intervenciones para evitar en los posible que se tengan que aplicar medidas de protección como el ingreso en centros residenciales.

Un total de 26 municipios están adheridos a este servicio mancomunado -uno más que el año anterior- que trabaja con los objetivos principales de preservar la unidad familiar o propiciar la reunificación si el menor se encuentra fuera, aunque en los casos que se agotan todos los recursos de apoyo sin haber logrado que se normalice la situación se busca otro núcleo familiar que garantice el adecuado desarrollo. Se trata de forma mayoritaria de localidades de menos de 4.000 habitantes que, no obstante, suman una población aproximada de 92.200 habitantes, de los que 17.743 son menores.

Un total de 229 intervenciones, el grueso del trabajo realizado en 2016, según la memoria anual, tenía como objetivo preservar la unidad familiar -el equipo multidisciplinar trabaja con familias que tienen menores a su cargo y que no pueden cubrir de forma adecuada las necesidades básicas- aunque cinco de estos casos derivaron en la incorporación a una nueva familia.

Por otra parte, los técnicos del Seafi cerraron en 2016 un total de 96 expedientes, la mayor parte (65,6 %) con un pronóstico favorable, es decir, cuando los profesionales consideran que se han alcanzado los objetivos marcados y se ha revertido la situación de riesgo para el menor. Un 7,35 % de esas intervenciones, cinco en total, se cerraron con un pronóstico desfavorable ya que, cumplido el período máximo de la intervención, o bien no se había observado ningún avance o incluso un empeoramiento del problema. También se dieron cinco casos en que la familia abandonó el tratamiento mientras que en otros 18 el técnico cerró el proceso ante la falta de compromiso familiar. El archivo del resto de expedientes se produjo como consecuencia de un cambio de municipio de las familias.

En base a los casos atendidos, los técnicos realizan una clasificación sobre las causas que provocan su intervención y relatan como situaciones de riesgo las características de los padres o cuidadores principales que influyen en su capacidad parental, ya sea por dificultades emocionales, déficits intelectuales, desconocimiento de pautas educativas o por algún trastorno; por situaciones de conflicto en el entorno familiar que afectan a las relaciones; por conductas y actitudes violentas por parte de alguno de los progenitores o de algún hermano o por la existencia de dificultades en las relaciones en los que los padres se sienten incapaces de controlar conductas desafiantes o violentas de sus propios hijos.

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