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La nueva casa de la solidaridad en Alzira

?La apertura de la sede de Cáritas, prevista para abril, supondrá un incremento de los servicios y de la ayuda que presta a los más necesitados

La nueva casa de la solidaridad en Alzira

La nueva casa de la solidaridad en Alzira

Los parroquianos elaboraron una campaña bajo el nombre de «Un café al día», es decir, un euro al día, para recaudar fondos con la intención de construir la Casa de Cáritas de Alzira. La campaña era para un año, pero muchas familias continuaron contribuyendo durante otro más al ver que los fondos resultaban insuficientes. Así, se cubrió más del 60% del coste total de la obra - 300 000 euros y otros 63 000 de IVA - junto con el fondo acumulado de la parroquia alcireña. El proyecto, no obstante, se inició en el año 2005 con la compra de un solar en la calle Antonio Dolz, pero no fue hasta doce años más tarde cuando las obras del nuevo edificio finalizaron, de forma que alberga hoy un total de 535 metros cuadrados disponibles divididos en una planta baja y dos alturas.

Ejes de actuación

Desde el comienzo de su actividad en la antigua sede, situada en el número 17 de la Plaza de la Constitución, cuenta con tres ejes de actuación en la localidad. El primero de ellos se centra en ofrecer servicios de atención primaria a los más necesitados que satisfagan necesidades básicas como alimentos o ropa. Además, en los últimos meses, a causa de la subida del precio de la luz, han proliferado las ayudas para hacer frente al pago del recibo de la misma. Por otro lado, la ayuda a personas inmigrantes supone otro de los focos principales de Cáritas, pues una de sus ocupaciones es tramitar los papeles para revisar la situación legal de los demandantes. Por último, la organización pone en contacto a familias que requieren de atención y cuidados para enfermos con personas que se ofrecen para este servicio, aunque sin entrar en la negociación laboral posterior. «Pensábamos que el número de familias se iba a reducir, pero se mantiene igual respecto a años anteriores. Cada vez surgen necesidades distintas como la pobreza energética o la farmacológica», afirma el párroco de Santa Catalina, Enrique Masià.

La Casa de Cáritas ofrece ayudas a 150 familias, de entre las cuales el 70 % son personas extranjeras, y el porcentaje restante, personas con nacionalidad española. Esta última cifra ha aumentado en un 10 % los últimos años. La organización reparte entre todas estas familias productos básicos como ropa o alimentos no perecederos. Además, recibe aportaciones voluntarias de diferentes empresas pese a que, en numerosas ocasiones, carecen de medios suficientes para recoger todos los elementos sobrantes o se encuentran con la dificultad de hacer frente a la inmediatez que el producto fresco necesita.

La entidad católica, que cuenta con más de un siglo de experiencia en labores sociales en el ámbito mundial, apuesta además por la formación de los más necesitados, desde los más jóvenes hasta los más mayores. Por ello, ha logrado desarrollar amplios proyectos como la Escuela para la Esperanza, gracias a la cual 30 niños y niñas reciben clases de repaso extraescolares impartidas por maestros jubilados, de forma que se les garantiza tres horas de refuerzo semanales. Además, con la finalidad de suplir uno de los requisitos para la legalización de personas inmigrantes, dedican parte de la formación educativa a la enseñanza de la lengua y la cultura valenciana a los adultos.

Doctrina social de la Iglesia

Una de las novedades que ofrecerá la nueva casa es la creación de un instituto permanente de formación en doctrina social de la Iglesia, mediante el cual se organizarán charlas, debates y ponencias que desarrollen temas como la intervención del cristiano en la vida pública, el sentido que se otorga al trabajo o la propiedad privada.

El traslado de la sede de la organización supone un paso hacia delante en la atención a los más necesitados, sobre todo en materia de formación, y permite a Cáritas continuar con su labor, al tratarse de un edificio ya diseñado para la misma.

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