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Un proyecto pionero produce setas a partir de la paja del arroz y la chufa

Dos emprendedoras pretenden abastecer el mercado valenciano de hongos frente a las importaciones de Asia y otras regiones españolas

Un proyecto pionero produce setas a partir de la paja del arroz y la chufa

Creatividad ante la problemática medioambiental que genera la quema de la paja del arroz. La colaboración entre una técnico en Horticultura, Patricia Díaz, y una naturista y doctora en Botánica Medioambiental, Elena Sulis, ha dado forma a un proyecto pionero que pretende el cultivo de setas utilizando los desechos naturales de la paja del arroz y la chufa.

La iniciativa se encuentra en la primera fase de ensayo de producción, seleccionando las especies más adecuadas y optimizando el desarrollo del cultivo, tanto agrícola como económicamente. Los resultados iniciales han sido muy positivos.

Patricia Díaz explica que «el objetivo de ambas es crear una empresa sostenible, económica y medioambientalmente rentable, ética, que genere empleo y luche contra el cambio climático buscando el residuo cero», que a la vez produzca alimentos "saludables, cuidando el proceso desde las cepas hasta su recogida y venta, ecológicos y asequibles, y contribuya a reducir las emisiones de CO2".

Colaboran en el ensayo de producción la Estación Experimental Agraria de Carcaixent, que forma parte del Servicio de Transferencia Tecnológica, así como el Servicio de Producción Ecológica, ambos dependientes de la dirección general de Desarrollo Sostenible. Con esta colaboración, Díaz y Sulis esperan optar a financiación para poder realizar otro ensayo más avanzado.

El responsable de ensayos hortícolas de la Estación Experimental Agraria de Carcaixent, Pep Roselló, considera que son iniciativas "que han de realizarse para buscar salida al consumo de setas en el territorio valenciano en el que hay un gran déficit. Ellas se convertirían en las primeras productoras en este mercado".

Roselló arguye que es, además, una parte de la solución a la quema de la paja del arroz, aunque insiste en que no hay que buscar "una solución única". "Hay que ir sumando una solución a otra y procurar generar el mínimo residuo posible. De hecho, el sustrato de la paja del arroz sería ideal para hacer compost", apostilla.

El proyecto de Díaz y Sulis ha sido uno de los seleccionados por AgroLab, el laboratorio de empresas de agroalimentación creado por la concejalía de Agricultura, Huerta y Pueblos de València, MercaValencia y la Cátedra de Tierra Ciudadana y, aunque no tiene dotación económica, "sí que nos proporciona medios para poder avanzar en la puesta en práctica del proyecto".

Economía circular

El problema de la paja del arroz necesita de soluciones combinadas y este proyecto es una de ellas. Es un cultivo de probada eficacia y rentabilidad. Es viable, de rápida implantación, que promueve la alimentación sana, sostenible y de proximidad.

"Basándonos en la economía circular, transformamos residuos agroalimentarios, del cultivo de la chufa ecológica y de arroz del Parque Natural de l’Albufera en sustrato para la producción de setas comestibles y medicinales. Por cada tonelada de paja que utilizamos evitamos emitir sobre 28 kilos de CO2 a la atmósfera por su quema, a la vez que producimos hasta un máximo de 900 kilos de alimento saludable", aseguran las artífices.

Sin utilizar plaguicidas, ni abonos químicos, se busca cultivar un producto local, fresco, sostenible y con garantía sanitaria. Un proceso muy laborioso que además, utiliza los residuos que genera tras agotar el sustrato para compost, biocombustible, pienso y otros usos que pueden crear nuevas líneas de negocio y facilitan el denominado "Residuo Cero".

"El reto actual en esta parte del planeta en la que nos encontramos no es tanto disponer de comida suficiente como saber gestionar la dieta. Una alimentación sana, ecológica y equilibrada, combinada con ejercicio adecuado, constituyen la mejor vacuna para múltiples dolencias físicas y mentales. Contribuir a una alimentación saludable y cuidar el medio ambiente es nuestra meta", explican las promotoras del proyecto.

Con esta iniciativa se busca cubrir la falta de sustrato convencional y ecológico para productores valencianos de hongos y setas y abastecer la creciente demanda de producción de setas como alimento saludable y funcional por sus múltiples cualidades nutricionales y medicinales, ampliamente avaladas por instituciones como la FAO o algunas de las que buscan reducir los problemas cardiacos. Cabe señalar que la mayoría de las setas que se consumen en Valencia son importadas de otras Comunidades Autónomas o de países como China o Corea.

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