15 de abril de 2018
15.04.2018

Más tiempo de ocio, pero menor atención en clase

El número de horas que pasan los niños en las aulas genera encendidos debates entre familias y expertos

14.04.2018 | 22:29

¿Jornada continua o partida? El debate está servido y con una fecha decisiva en la Comunitat: el 25 de abril. Es una cuestión que todos los cursos escolares se reabre entre posiciones aparentemente irreconciliables. Está el de los deberes sí o no, el de uniforme sí o no y el que se centra en el horario lectivo. La gran diversidad de situaciones particulares que se dan entre las familias de un colegio provoca que haya dos inclinaciones bien diferenciadas. Para Lluis Sospedra, coordinador sindical en la Ribera del Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras del Enseñamiento del País Valencià (STEPV), la clave está en la conciliación del horario escolar con el laboral de los padres y madres, un hecho que motiva a apoyar el cambio. «Llevar y recoger a los hijos en dos turnos supone una mejora evidente. Además, para las personas que lo necesitan, hay un servicio de comedor y actividades extraescolares, mejorando la flexibilidad en todos los ámbitos», explicó Sospedra.

Otra de las causas que ha propiciado esta demanda del cambio de formato es el aprovechamiento de las horas libres. «Los niños pueden irse a realizar deporte o música con los deberes hechos o la lección repasada, y no tienen que retrasar esto hasta última hora de la tarde. Con la jornada continua ya no tienen excusa para decir que no han tenido tiempo para realizar las tareas que los profesores les indicamos en clase», asegura el coordinador.

Sin embargo, pese a que en los centros educativos Pepita Greus de Alginet y Lluís Vives de Cullera alegan que los pequeños rinden más, los alumnos se agotan más debido a los pocos descansos. Por su parte, Sospedra defiende que no hay constancia de que se haya mejorado. «No hay ningún estudio importante que afirme que el rendimiento académico se beneficie de ello. Creo que es algo que no es significativo», sentencia. Tampoco existe una verdad que avale que una alternativa es mejor que la otra, por lo que la decisión seguirá en manos de las familias.

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