03 de julio de 2018
03.07.2018

El incendio de Sollana contamina acuíferos conectados con l'Albufera

Fuentes del equipo de extinción admiten que la nave acumulaba metales que pueden dejar rastro tóxico como el cobre - Algunos bomberos se compraron mascarillas para protegerse del peligro

02.07.2018 | 23:00
Imágenes aéreas y en primer plano de la acción de las llamas.
Uno de los efectivos trabaja sobre la zanja perimetral para control del agua.

El incendio que se desató hace una semana en una nave industrial ubicada en la localidad de Sollana está afectando a acuíferos que acaban vertiendo su caudal en l'Albufera. Así lo han confirmado a Levante-EMV varios efectivos del dispositivo que ha trabajado in situ sobre el terreno para apaciguar las llamas y minimizar el denso humo que aún obliga a cerrar ventanas y puertas a los vecinos de la localidad.

Los testimonios recopilados por este periódico apuntan a una doble filtración. En los primeros momentos del operativo el caudal del agua utilizada para extinguir las llamas que acababa discurriendo por el entresuelo no fue controlado y acabó llegando, al parecer, a campos de cultivo cercanos. «Había agua de todos los colores: verde, marrón o naranja. Yo no comería ese arroz ni loco», expuso ayer uno de los especialistas consultados.

Después se cavó una zanja perimetral para contener el caudal contaminado, pero los especialistas consultados también alertan sobre una posible afección a los acuíferos, lo que conllevaría la posibilidad de que los marjales sí pudieran haberse contagiado por la dispersión del agua. Y es que la zona en la que se encuentra la nave arrasada por las llamas está circundada por campos de cultivo, sobretodo de arroz. Durante el día de ayer se podía observar una masa de agua de terreno rojizo acumulada en el perímetro de seguridad. Desde el Consorcio ya se ha apuntado que están realizando los controles pertinentes en el agua y el aire.

«Maderas sucias»

Y es que todos los indicios apuntan a que el fuego ha afectado a un nave utilizada para el reciclaje y no a una planta de tratamientos de maderas o papel como se apuntaba en un principio. Al parecer, en las instalaciones incendiadas se acumulaban todo tipo de restos: plásticos o metales también eran almacenados. Y algunos, como el cobre, podrían dejar un rastro tóxico al ser sometidos a altas temperaturas. «Mientras estábamos apagando las llamas pasó un hombre que había trabajado allí y nos explicó que se acumulaban enseres como sofás enteros, cuya estructura es de madera. Lo llamó tratamiento de 'maderas sucias'. Viendo los restos parece que se ha acumulado de todo durante mucho tiempo», explicaron las mismas fuentes. Hasta el lugar de los hechos se han trasladado una máquina retroexcavadora y varios camiones bañera para retirar los residuos. Los trabajos continuaron ayer y las perspectivas más halagüeñas hablan de una duración mínima de dos semanas. Se calcula que se podría haber superado el millón de litros de agua usada en la extinción del incendio industrial.

Joan Senón reside en Sollana. Ayer explicó que «la situación es insostenible. Sales a la calle y no ves el final de la vía por el humo. Echo en falta recomendaciones por parte de las administraciones, al menos para los más mayores».

Máscaras

En el siniestro han actuado más de 100 bomberos pertenecientes a los parques de Torrent, Silla, Catarroja, Cullera y Requena. Los efectivos han realizado turnos rotativos de entre ocho y diez horas y muchos se han visto obligados a adquirir equipamiento externo, como máscaras para la filtración de elementos nocivos. «Entre coger un cáncer y gastarme 40 euros, yo lo tengo claro», apuntaba ayer uno de los técnicos consultados.

Y es que exponen que el material a su disposición ha sido el denominado ERA, siglas de Equipo de Respiración Autónomo. Este equipamiento está diseñado para actuar en zonas de alto riesgo como una casa en llamas, pesa once kilogramos y el suministro de aire dura unos 30 minutos. «Nosotros estamos trabajando durante horas y no podemos llevar ese equipo tan pesado todo el tiempo. Muchos hemos comprado máscaras buenas en tiendas de bricolaje, ya que el dispositivo para protegerte de vapores orgánicos y partículas en suspensión no nos ha sido proporcionado», comentó otro efectivo.

Declaran, además, que no tienen a su disposición el suministro adecuado de botellas de aire: «Podrían decirnos que nos pongamos los ERA todo el tiempo, pero tampoco tenemos bombonas suficientes ni un compresor para llenarlas sobre el terreno».

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