12 de octubre de 2018
12.10.2018

La nueva fallera mayor de València está «orgullosa de ser 'cullerota'»

Marina Civera perteneció de niña a la comisión de la Bega, tiene familia en Cullera y asegura que pasa muchos días de su vida en la ciudad costera, que considera un lugar «muy especial»

11.10.2018 | 23:02
Marina Civera, junto a su hermana y sus padres, el miércoles, tras su elección como fallera mayor de València.

La cuadragésima fallera mayor de València elegida democráticamente está vinculada a la Ribera y, en particular, a la localidad de Cullera, donde llegó a formar parte de la comisión de la Bega. El miércoles recibió una llamada telefónica del alcalde de València, Joan Ribó, que ha dado un vuelco a su vida. Aunque no renuncia a sus orígenes.

Marina Civera tardó un poco en llegar y por eso se lleva cuatro años con su hermana, Paula. A la que ha metido en un lio porque el día 20 contrae matrimonio, del que ella es testigo. Y lo normal es que en la agenda tenga más de un compromiso solicitado. Un primer reto para la Junta Central Fallera en el recién iniciado ciclo. El que protagonizará esta hija de un empleado de banca, director con 27 años y ya jubilado prematuramente, afortunadamente para él, y una profesora de Primaria. Las dos hermanas son muy distintas. «Marina tiene la piel muy morena como lo era mi padre, su abuelo» asegura su madre. Y si con Raquel Alario, la ciudad de València compartió las alegrías con Gandia y con Rocío lo hizo Segorbe, con Marina lo hará Cullera.

«Me hace mucha ilusión ir allí como fallera mayor de València. Estoy muy orgullosa de ser 'cullerota'. Paso muchos días de mi vida allí. Tengo familia y es un lugar muy especial», asegura. Tanto, que sus inicios falleros fueron en la comisión de la Bega.

«Mi hermana mayor ya era fallera allí porque mi madre la apuntó. Cuando me hice un poco más mayor pregunté si no podíamos ser de algún sitio cerca de casa», recuerda. Y por eso recaló en el Barrio de San José.

Algirós disfruta, de esta manera, de su segunda fallera mayor de València de la historia, 18 años después de hacerlo con Adriana Polo.

«Me siento una gente muy alegre, que le gusta aprender cada día, conocer a mucha gente, que tiene muchas ganas de vivir, que es muy fallera y que le gusta conocer toda la riqueza que tiene su fiesta» dice Marina, cuando se le pregunta por sí misma. Y se considera preparada para los retos que se le vienen encima. «Soy muy alegre. Nunca tengo sueño, siempre tengo ganas de más. Eso es una característica de los falleros y creo que será bueno para el cargo, que me ayudará a aguantar las exigencias. No: no me da miedo. Tengo muchas ganas». Todas las que acumuló durante una vida.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook