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Análisis

Alzira, la segunda capital de Compromís

Diego Gómez convierte la ciudad de la Ribera Alta en el gran referente político de los valencianistas tras la urbe del Turia

Alzira, la segunda capital de Compromís

Alzira, la segunda capital de Compromís

Alzira siempre ha imitado los usos y costumbres de València. Para lo bueno y para lo malo. Epicentro político y económico de la gran cuenca del Xúquer, el municipio que domina la Ribera Alta ha mirado históricamente a la capital para reproducir a pequeña escala las modas y tendencias que se desarrollan en la urbe para estar siempre a la última. El calco se ha perfeccionado tanto que, en términos políticos, también ha acabado mimetizando sus vaivenes electorales. Hoy casi se comportan como dos gotas de agua.

La tendencia ha sido similar en las dos capitales desde mucho antes, pero resultan casi idénticas, casi paso a paso, desde la reinstauración democrática. Las hegemonías fueron primero socialistas, posteriormente populares y ahora valencianistas de la mano de Compromís. Las victorias de Joan Ribó en València y de Diego Gómez en Alzira llegan tras la aplicación de un modelo político que ha calado en igual medida en ambas ciudades.

Bien es verdad que la supremacía socialista se prolongó mucho más en Alzira, hasta los albores del nuevo siglo, con Pedro Grande en la alcaldía, aunque cabe destacar que el PP ya fue el partido más votado en la capital ribereña en 1995, cuando la crisis desencadenada por el blasquismo desgastaba con saña al PSPV. La aparición de un «animal político» como Rita Barberá en los años noventa marcó otro referente que también quiso ser imitado en Alzira. La «marea azul» se expandió en ambos márgenes del Xúquer y Elena Bastidas gobernó durante doce años, justo hasta el momento en que el valencianismo de Compromís se adueñó de las dos capitales.

La formación naranja se hizo fuerte en el territorio ribereño en 2015 y conquistó, además de Alzira, otras ciudades como Carcaixent, Sueca, Carlet o Villanueva de Castellón. Y el pasado fin de semana, cuando la tendencia favorecía a los socialistas por el vieno desatado por Pedro Sánchez desde la Moncloa, Compromís comenzó en líneas generales a desincharse salvo en dos plazas fuertes: Alzira y València.

Diego Gómez y Joan Ribó se han avanzado y solidificado sus mayorías, creciendo prácticamente a la par. Formarán, ambos, gobiernos de coalición con el PSOE. Y también los dos dejarán de integrar tripartitos por la desaparición, tras el escrutinio electoral, de la tercera base del tripartito: EU (en el caso alcireño) y Podemos (en la capital del Turia).

Los expertos sitúan como claves en la victoria de Ribó su talante tranquilo, su experiencia política y su empatía social. Hechos característicos que también podrían definir al alcalde de Alzira, al que nadie discute una gran capacidad de trabajo y una proximidad con la ciudadanía que le ha permitido ganarse muchos adeptos. Gómez ha participado en cientos de actos durante la legislatura y nunca se ha escondido cuando han venido mal dadas. Porque también ha sido esa una similitud (ya hubiesen querido ellos no coincidir) de sus etapas en la alcaldía.

Ribó y Gómez han tenido que superar tanto las discrepancias en sus respectivos equipos de gobierno como las tensiones internas desatadas en sus propias filas. La capacidad mostrada por ambos para superar las dificultades (en ocasiones la peor oposición comparte techo) les ha permitido alcanzar un final de legislatura más sereno que les ha catapultado al éxito electoral.

Similar modelo de ciudad

Ambos comparten un modelo de la sociedad que les ha llevado a reconquistar la calle. Apostaron firmemente por ciudades «amables» pensadas para el viandante y no para el conductor. Ambos acuden a sus despachos en bicicleta. Los dos se lanzaron a construir calles que restan protagonismo el tráfico de vehículos motorizados para ceder espacios a los peatones y las bicis. Las obras de peatonalización y la apertura de carriles-bici han sido criticadas con contundencia por la oposición, aunque con el paso de los meses se han convertido aquí y allá en un emblema apreciado por la mayoría de los ciudadanos y aceptado por muchos comercios que han superado sus reticencias iniciales y apuestan ahora con convicción por reproducir ese modelo en otros enclaves. En València, Ribó han arrasado en los barrios en los que se han implantado carriles-bici.

Son alcaldes de ciudades en las que no nacieron. Ribó llegó al mundo en Manresa y Gómez en València. De igual modo, los dos proceden del mundo de la docencia. Son hermanos políticos.

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