16 de julio de 2019
16.07.2019

El alcalde de Catadau alega que el incidente con los gitanos fue «un malentendido»

Asegura que ese día se cobraba el doble a los no residentes al ofrecerse atracciones «Se le hubiesen pedido cuatro euros a cualquiera», dice

15.07.2019 | 22:24
El alcalde de Catadau alega que el incidente con los gitanos fue «un malentendido»

Pamela Moreno y Lucas Hernández, un matrimonio de raza gitana residente en Alzira se quedó de piedra cuando, hace un par de semanas, se les pidió el doble del precio que se cobraba a los demás para acceder a la piscina municipal de Catadau.Para ellos no cabe duda: fue una manifestación clara de racismo. Tras sufrir esa discriminación económica, admitieron que el trato que habían recibido al trasladar su protesta en el ayuntamiento había sido correcto. El alcalde, Hèctor Roig, trató ayer de quitar hierro al adsunto. Para él todo había sido «un desafortunado malentendido». El primer edil alega que el taquillero les pidió cuatro euros por la entrada debido a que se trataba de un día temático, con actividades especiales. Por ello a los no residentes en Catadau se les pedía el doble del precio de la entrada normal.

Además, añadió que ya se habían vivido otros equívocos en otras ocasiones, con motivo de un aumento de precio que Catadau aprobó para la piscina municipal hace unos años. En referencia al de hace dos semanas, no consta en ningún reglamento del consistorio ese cambio en el precio. El matrimonio no fue advertido en ningún momento de que ese día el precio era superior al habital ni tampoco se le dió esa aclaración cuando fue a pedir explicaciones al ayuntamiento.

Tampoco consta ninguna reglamentación que autorice esos altibajos en el precio. «No todo edicto público acaba siendo redactado y oficializado», tercia el alcalde. Roig defiende la actuación del personal de la piscina municipal: «Hubiese dado igual que fueran de raza gitana o no. Si eran de fuera, se les cobraba cuatro euros. Y a los vecinos de Catadau que sí eran de la etnia, se les cobraría tan solo dos», asegura. La afectada, Pamela Moreno, replicó ayer que «en ningún momento» se les pidió documentación ni se les preguntó de dónde eran, lo que alimentó sus sospechas de que se trataba de un episodio racista, e insistió en pedir el despido del recepcionista.


«Los gitanos están integrados»

Hèctor Roig reivindicó el carácter integrador de Catadau y proclamó que la convivencia y la multiculturalidad nunca habían supuesto un problema. «Hay cinco o seis familias de la etnia, que viven en el pueblo desde hace muchos años y están plenamente integradas», explicó. «No han vivido nunca un problema con otra gente, ni tampoco algo como lo que vivieron Pamela y Lucas el domingo. Fue tan solo un malentendido», reiteró el primer edil y lamentó que el revuelo levantado ha afectado «de forma muy negativa» a la localidad.

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