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Una planta invasora cubre el Albaida

El característico tapiz amarillo y verde de la «Ludwigia Grandiflora» coloniza por completo algunas zonas del afluente e impide siquiera ver el agua en el tramo que discurre por Manuel

Una planta invasora cubre el Albaida

Una planta invasora cubre el Albaida

La «Ludwigia Grandiflora» se ha convertido en una habitual de los cauces de la cuenca hidrográfica del Xúquer. No obstante, su presencia es una anomalía capaz de generar grandes daños en los ecosistemas acuáticos. Esta planta invasora, de difícil erradicación, ya cubre por completo el río Albaida en algunos tramos. Su característico tapiz de colores verde y amarillo impide, incluso, saber que por ahí discurre un río.

Es el caso de, por ejemplo, de la zona de Manuel. La planta invasora ha aparecido en diversas ocasiones en el tramo del Albaida que pasa por esta localidad de la Ribera. Si bien es cierto que se trata de un hecho que ya ha ocurrido en los últimos años, la situación ha alcanzado un nivel que roza lo surrealista. En algunos tramos, la «Ludwigia» ha colonizado por completo el río. Éste ni siquiera se ve. La zona parece, por momentos, una suerte de prado verde o campo abandonado en el que proliferan las plantas. En otros tramos, la especie invasora ocupa grandes superficies y amenaza con extender su colorido y tupido tapiz por todo el cauce.

Se trata de una planta acuática que contribuye al agotamiento del oxígeno y merma la biodiversidad del río. Según los han apuntado biólogos en diversas ocasiones, no hay ningún método efectivo para erradicarla. De hecho, la Confederación Hidrográfica del Júcar ha realizado, en diversas ocasiones, trabajos de limpieza de los cauces afectados por la «Ludwigia» y ésta ha vuelto a colonizar las aguas. Como ocurre con la plaga del mosquito tigre, su completa desaparición se figura como una quimera.

Esta planta, de origen sudamericano que se introdujo en el ecosistema mediterráneo como planta ornamental para estanques y jardines, se caracteriza por poseer una flores amarillas de cinco pétalos y por su rápida velocidad de propagación. No tienen competidores, son capaces de sobrevivir a condiciones mucho más adversas que las especies autóctonas. Se reproducen por semillas y mediante brotes que se sueltan, por lo que crecen en otros puntos. Esto origina la rápida colonización del cauce del río, que en ocasiones se convierte en una completa manta y ni tan siquiera se puede observar el agua, como de hecho ya ocurre en Manuel.

Fácil proliferación

Además, cabe recordar que la «Ludwigia Grandiflora» es una planta acuática que forma parte del catálogo de especies exóticas invasoras y que puede provocar graves daños en el ecosistema ya que se trata de una especie que se extiende con gran facilidad y consume el oxígeno del agua, lo que resulta perjudicial tanto para la población de peces como para otras especies vegetales autóctonas. Un hecho que ya han denunciado en el pasado los principales grupos ecologistas de la comarca, preocupados por la merma del ecosistema.

Ayuntamientos como el de Manuel o Villanueva de Castellón (que también ha sufrido el problema durante los últimos años) se han mostrado siempre impotentes ante la presencia de un ejemplar tan dañino como de compleja eliminación. Aunque siempre han aspirado a poder gozar de las ventajas lúdicas y medioambientales que supone contar con un río en el término de la localidad, han visto cómo su deseo de contar con un Albaida en perfectas condiciones se esfuma cada vez que la «Ludwigia» extiende sus tallos y se enraíza en el cauce.

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