Los hosteleros de Cullera han mostrado su malestar por la falta de ayudas para compensar las pérdidas ocasionadas por el temporal, que ha provocado que se haya tenido que avanzar al menos en 15 días el final de la temporada estival. El expresidente de los hosteleros locales y directivo del gremio provincial, José Palacios, puso ayer una cifra a la factura: «Las pérdidas económicas producidas como consecuencia de mal tiempo en Cullera se pueden aproximar a los 10 millones de euros al finales de septiembre», aseguró. Los más afectados son los hoteles y restaurantes.

Las cancelaciones en los hoteles comenzaron en cuanto se difundieron las primeras noticias sobre la presencia de la DANA. Y a estas anulaciones hay que añadir la salida precipitada de turistas alojados que decidieron poner punto y final a sus vacaciones al iniciarse el mal tiempo. Las noticias e imágenes sobre el estado que presentan las playas del litoral valenciano han incrementado las anulaciones de reservas en todo el mes de septiembre.

Mesas desocupadas

Palacios asevera que el golpe «todavía es peor para los restaurantes, ya que el comienzo del mes de septiembre no fue el esperado y con la llegada del mal tiempo los restaurantes en general, cafés, bares y heladerías pasaron al casi vacío...». La falta de clientela ha hecho mella en las contrataciones y los afectados sostienen que incidirá de forma aún más negativa en la cuenta explotación de las empresas. «Aumenta la posibilidad de cierres adelantados en muchos de los locales», alerta el representante gremial.

El presidente de la hostelería cullerense, Juan Femenía, añade que el temporal ha provocado que los empresarios del sector se replanteen el balance estival «ya que si funciona el mes de septiembre, los ingresos sirven para pagar una parte importante de los gastos de la temporada». Lo que había sido un verano más que aceptable con un mes de agosto muy bueno en especial los fines de semana, se ha visto ensonbrecido con la problemática creada por la meteorología».

Lo que se presuponía un verano casi de récord se ha convertido para los empresarios en un quebradero de cabeza.