14 de febrero de 2020
14.02.2020
Crisis citrícola

Agricultores de Algemesí cobran 3 y 8 céntimos por kilo de Okitsu

La cooperativa liquida 800 euros por una cosecha de 22.000 kilos - Los labradores se muestran molestos por la gran cantidad de mandarinas que se descartan por pequeñas o para el 'destrío'

13.02.2020 | 22:48
Un grupo de operarias que trabaja con cítricos en el interior de un almacén, en una imagen de archivo.

A tres céntimos el kilo de mandarinas. Eso es lo que ha recibido un agricultor de Algemesí como liquidación por las Okitsu que aportó a la cooperativa, la Copal. Una muestra más de la delicada situación que padecen aquellas personas que se dedican al campo. Por ese motivo, hoy, cerca de 300 tractores y más de medio centenar de autobuses saldrán de la Ribera en dirección al 'Cap i Casal' para participar en la tractorada de València, convocada por las principales organizaciones agrarias para protestar por la grave crisis que azota al sector y que, en base al grado de movilización que se detecta, se presume una manifestación en València multitudinaria e histórica.

«Cuando vi la hoja con las liquidaciones, la rompí en mil pedazos», reconoce Javier Felip, agricultor de Algemesí que explica su experiencia a Levante-EMV: «Yo no soy un caso aislado, como yo hay muchos. Todos los que tenemos Satsumas tempranas hemos recibido liquidaciones irrisorias».

Según relata, posee una parcela de unas nueve hanegadas. «Es un campo relativamente joven», asegura. «Se recogieron 22.000 kilos y a mí me llegaron 800 euros, una vez se descontaron todos los gastos de recolección y de 'destrío'. La cooperativa, que clasifica las naranjas, dijo que tenía 6.000 kilos, por lo que me llegaron a restar hasta seiscientos euros», añade poniendo de manifiesto la delicada situación que vive el campo y la causa de la tractorada de hoy en València.

«A todos nos pasa lo mismo, no entendemos por qué se descarta una fruta que consideramos buena. Yo estoy convencido de que, en cualquier otra circunstancia, mi cosecha habría valido unos 6.000 euros. Pero la cosa ha ido de mal en peor desde hace bastante tiempo, pero en los últimos años esto es un desastre. Tengo este campo desde hace 23 años, cuando lo heredé de mi padre, y nunca había vivido una situación como esta», comenta sobre el negro panorama que se cierne sobre la agricultura valenciana.

Un hombre aplaude al paso de la tractorada de agricultores en València. Foto: Germán Caballero

Campos a un paso del abandono

Seguramente, más de un labrador de la comarca se identificará con lo que le ha ocurrido a Javier Felip: mantener un campo, a día de hoy, cuesta más dinero del que puede llegar a producir. Según comentan otros agricultores consultados, el que ha recibido unos 95 céntimos la arroba (12 kilos), es decir unos 8 céntimos el kilo, es un privilegiado. «Por fortuna, yo tengo otro trabajo, que es el que mantiene a mi familia, porque del campo no podría vivir», detalla y añade a continuación: «A mí siempre me ha gustado, he disfrutado mucho cuidándolo y de hecho le dedico muchas horas cuando puedo, que no están pagadas. Si a eso le sumamos que pagué unos 600 euros en jornales para 'aclarir', el coste anual de unos 1.000 euros del riego y los dos tratamientos, uno para la brotación y otro para eliminar las plagas, calculo que me habré gastado unos 2.500 euros, para que luego me den 800. Son todo pérdidas».

Para Felip, los resultados obtenidos esta campaña son un aliciente más para dejar de lado la vida agrícola: «El próximo paso es arrancar todo el campo. Que los dejemos baldíos y sin producción. Si todos los productores que no vivimos de la agricultura, la abandonásemos, la economía valenciana se resintiría muchísimo porque, a día de hoy, muchas familias comen de ello», concluye este agricultor de Algemesí.

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