06 de abril de 2020
06.04.2020
Levante-emv

El agricultor alcireño Carlos Blay Tomás fallece por coronavirus

Era comprador de naranjas de Ripoll y Cía - Su muerte provoca una honda conmoción en Alzira - Su familia lamenta no haberse podido despedir de él - Era hermano del exsecretario general de CC OO, Enric Blay

06.04.2020 | 18:25
El agricultor alcireño Carlos Blay Tomás fallece por coronavirus

El comprador de naranjas y agricultor alcireño Alfonso Carlos Blay Tomás falleció el sábado tras permanecer doce días ingresado en el Hospital de la Ribera al resultar infectado por coronavirus, según ha confirmado su hermano Enric, exsecretario general de CC OO en la Ribera. Era una profesional muy apreciado en el ámbito agrario, responsable, extraordinariamente trabajador y muy entregado a su familia. La noticia ha producido una honda conmoción en el almacén de envasado y exportación de cítricos Ripoll y Cía, en el que trabajaba, y también entre sus allegados.

Alfonso Carlos Blay tenía 61 años y deja un gran vacío en su esposa y sus dos hijos. Era el menor de tres hermanos y ya muy joven, cuando apenas tenía catorce años, tuvo que sufrir la muerte de su padre. Su gran capacidad de trabajo y su espíritu de sacrificio le permitieron remontar los momentos difíciles y le abrieron muchas puertas en la vida. Gran defensor de la agricultura, supo ganarse el respeto y la admiración de cientos de amigos y compañeros del sector, que destacan su trato cordial y la confianza que despertaba. "Llenabas un espacio que será muy difícil ocupar", lamentó ayer Enric Blay, muy afectado por la muerte de su hermano pequeño.

"Carlos germà, amic, company, no puc creure que te n'hages anat per sempre al costat del coronavirus, no em puc fer a la idea de què no tornarem a veure'ns", apuntó ayer el exlíder sindicalista. "Eres el mes jove dels germans, has alterat l'ordre natural, a tu et pertocava fer el que jo estic fent. Quanta ràbia per perdre a una de les millors persones que he conegut, perque se'n van primer les persones bones?", se preguntaba Enric Blay en un gesto retórico de indisimulada impotencia.

Toda la familia ha lamentado no haber tenido oportunidad de despedirse de él. La normativa impide que los familiares puedan verle para darle el último adiós, aunque tiempo habrá de ofrecerle el homenaje de despedida que su entorno más cercano, sus compañeros de trabajo y los muchos amigos que le apreciaban consideran que se merecía.

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