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Alzira regresa al siglo XVII

? El ayuntamiento insta a rescatar las pinturas y trampantojos de las fachadas del barrio histórico ? Los propietarios de una vivienda protegida recuperan los motivos originales tras pararse la obra

Detalle de la decoración pictórica de uno de los balcones.

Detalle de la decoración pictórica de uno de los balcones. vicent m. pastor

El barrio histórico de Alzira recupera, aunque sea mínimamente, una parte de su imagen original con la restauración de una fachada cuya vivienda se remonta al siglo XVII. Se trata, precisamente, de una intervención que ha estado marcada por el conflicto. Como ya adelantó este periódico, los propietarios del inmueble iniciaron la restauración de la fachada, aunque ignoraron la protección que pesa sobre la casa al tratarse de un elemento importante del patrimonio local, especialmente el que forma parte de la vieja Vila.

Fue la Associació Gaspar Dies la que se percató de la presencia de una máquina elevadora en plena Plaça de la Constitució, frente a la casa en cuestión. Un pintor había rascado y picado la pared para volver a aplicar una capa de pigmentación que acabara con los desconchones y lo hizo sin tener presente su valor histórico, arquitectónico y artístico.

Tras la alerta de la asociación, el ayuntamiento paralizó la obra de inmediato e instó a los propietarios a rescatar las pinturas y trampantojos que se habían eliminado de la fachada. La peculiaridad del edifico se debe a que conserva elementos pictóricos originales que están fechados, aproximadamente, en el siglo XVII. El conjunto de inmuebles de la plaza ha pasado por diversos procesos de compra-venta y alguna que otra intervención, unas más acertadas que otras. De hecho, en este caso la vivienda se dividió en dos y se cambió la decoración de los balcones. Mientras una mitad preservó su estética primigenia, la otra se modificó irremediablemente. Un hecho que ha quedado más que confirmado con el estudio de fachada previo a la restauración.

Comprensión y colaboración

Ésta ha recaído en las manos del reconocido pintor y muralista local Toni Espinar. Él es el encargado de devolver a la fachada su aspecto original. Aunque los trampantojos primarios desaparecieron, y con ellos el discurso iconográfico que se complementaba con la fachada gemela, ambas vuelven a compartir una imagen que se acerca a la que tuvieron hace varios siglos. «Cuando esté finalizada la restauración, se podrá ver cómo era la casa cuando se concibió. Se observará la evolución de las fachadas, de la antigua a la moderna, pero con los mismos trampantojos. Hay que agradecer la comprensión y colaboración de los propietarios para recuperar un espacio que quedará muy bonito», destacan fuentes municipales.

Donde antes había una fachada de color salmón junto a otra de color crema, ahora ambas lucen con esta segunda pigmentación. Además, los balcones comparten las pinturas murales que simulan grandes macetas de las que crece una ficticia vegetación junto a las ventanas.

Un primer paso

«Hemos vuelto a atrás, en el buen sentido de la expresión», apunta la asociación proteccionista, que animó a ayuntamiento y propietarios a seguir con el trabajo ahora iniciado: «Este debería ser un primer paso. Esperamos que se aborde también la recuperación de la cubierta y de la fachada al completo, balcones incluidos», añade. Estas intervenciones ayudarían a proteger el inmueble y a recuperar la imagen de una plaza llena de viviendas señoriales.

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