Un castigo ejemplar. La Policía Local de Sueca pilló «con las manos en las masa» a un obrero que arrojaba todo tipo de escombros en un solar. Se sospecha que es el autor de otros vertidos incontrolados, por lo que se le ha aplicado la máxima sanción que permite la ordenanza municipal a aquellos que ensucian la vía pública de manera reiterada.

Según explicaron ayer fuentes municipales, los agentes han conseguido identificar a la persona que durante las últimas semanas se ha dedicado, presuntamente, a esparcir escombros y trastos sin control. El cuerpo policial tras la pista de este hombre «que actuaba de un modo totalmente íncívico», resaltó el concejal de Seguridad Ciudadana, Carlos Ramírez. Finalmente, el dispositivo ha dado el resultado esperado y, tras la identificación del autor en plena acción, en el momento en que se deshacía de varios sacos de cemento en la vía pública, los agentes le impusieron la sanción máxima. «No podemos permitir que este tipo de conductas tan perjudiciales para el medio ambiente y, por tanto, para toda la población, queden impunes. Seguiremos trabajando para que estas acciones no se vuelvan a producir», añadió el propio concejal

Concienciación

La policía suecana va a iniciar, próximamente, una campaña informativa y de concienciación ciudadana para que se respete el cumplimiento de las ordenanzas municipales en cuanto a horarios para depositar la basura, trastos y enseres con el objetivo de reducir este tipo de conductas. La moraleja parece clara: aquel que incumpla la normativa y no respete el derecho de los demás a vivir en un entorno limpio, recibirá un castigo donde más duele, en el bolsillo.