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Artes

Corbera reivindica la figura del pintor Basilio Bañuls en su centenario

Una exposición que se presenta el domingo recoge obras cedidas por los descendientes del artista

Retrato del pintor de Corbera Basilio Bañuls.

Retrato del pintor de Corbera Basilio Bañuls. levante-emv

Corbera rendirá un homenaje póstumo al pintor Basilio Bañuls Tornero (1920-2012) en el centenario de su nacimiento con una exposición que mostrará parte de su obra a través de las aportaciones de sus hijos, nietos y biznietos. La muestra se presentará el próximo domingo en el Cinema-Teatro Ricardo Cebolla bajo el lema «Basilio Bañuls. Pintor de la memòria i cultura popular» y podrá contemplarse hasta el próximo 5 de septiembre en el espacio expositivo Enric Banyuls, una sala dedicada a uno de los hijos del pintor que también destacó como artista multidisciplinar.

Basilio Bañuls, que falleció en 2012 a los 91 años, fue un artista polifacético que mostró una especial sensibilidad por la transmisión de la cultura popular valenciana. En este ámbito, impulsó la recuperación en Corbera dels Cants de l'Aurora. Bailador, versador, «cantaor» y pintor son algunas de las facetas por las que se le recuerda en esta localidad de la Ribera Baixa. El ayuntamiento ha organizado este homenaje póstumo que presentará el domingo en un acto que tendrá lugar a las 20 horas en el teatro Ricardo Cebolla.

Con todo, es la pintura la disciplina artística que más cultivó ya que, desde bien pequeño, prestó una especial atención tanto a la escritura como a las ilustraciones de los libros. Todavía adolescentes, Basilio se inició en este arte con sus primeros trabajos.

Análisis de la obra

No obstante, como dejó escrito su hijo Enric Banyuls, esta práctica no tuvo una continuidad lineal en el tiempo ya que, del estudio de su obra, se desprende que hubo «un antes y un después». En concreto, como recoge el tríptico divulgativo elaborado con motivo de la exposición que se podrá contemplar hasta el 5 de septiembre, «nos encontramos primero con un conjunto de obras de juventud -sorprendentemente las más maduras-, que van de los 19 a los 37 años». Después se detecta un largo paréntesis «de casi nula actividad»y, por último, una etapa con un goteo «esporádico» de cuadros de un interés más diverso.

«La no continuidad en la búsqueda del lenguaje plástico (y sin duda, también la ingerencia de influencias ajenas), queda reflejada en los trabajos de la última etapa, en los que se observa una disminución (relativa, no obstante), de las calidades que encontramos en los primeros. Con todo, aún podemos descubrir cuadros de un atractivo estimable», expone el texto que recupera la valoración que realizada en 2001 por el hijo del pintor, Enric Banyuls, ya fallecido también.

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