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Iniciativa

Voluntarios de más de veinte países participan en Alzira en la vigilancia contra incendios

La mitad del centenar de inscritos son extranjeros y apenas hay un 10 % de residentes - Grupos de entre cinco y diez jóvenes recorren a diario las sierras

Voluntarios de más de veinte países participan en Alzira en la vigilancia contra incendios

Un grupo de entre cinco y diez personas sale a diario a recorrer las montañas de Alzira, a pie o en coche, para realizar labores de vigilancia contra incendios; regar zonas repobladas para que los árboles jóvenes resistan mejor el calor; retirar basura que otros senderistas han dejado abandonada en cualquier lugar o controlar posibles quemas agrícolas en una época en que están prohibidas.

Son de procedencia diversa, muchos de ellos extranjeros y apenas unos pocos de Alzira, que han visto en el voluntariado ambiental una vía para disfrutar de la naturaleza, aprender o mejorar el idioma, conocer gente nueva o descubrir parajes naturales que, de otro modo, difícilmente hubieran llegado a pisar y, además, ayudar a protegerlos. Aunque la visión del trabajo de vigilancia que realizan es secundaria para la mayoría de ellos. «Se trata de una experiencia formativa, personal y social», detalla José Luis Alemany, coordinador de Interpreta Natura, una asociación no gubernamental sin ánimo de lucro que coordina este programa por el que, según detalla, este verano ya ha pasado un centenar largo de voluntarios de más de veinte nacionalidades diferentes.

Se repite la experiencia

Interpreta Natura presentó el año pasado un proyecto de voluntariado en prevención de incendios que contó con el respaldo de la Generalitat Valenciana y, según detalla Alemany, dado el buen resultado el ayuntamiento se ofreció a repetirlo conjuntamente, compartiendo gastos. La administración marca las directrices mientras que esta entidad especializada en la interpretación del patrimonio natural asume la dirección del proyecto. «El año pasado ya fue un éxito, tuvimos entre 50 y 60 voluntarios de doce nacionalidades a pesar de que sacamos el programa en una semana. Este año se cogió con más tiempo y llevamos más de cien voluntarios», explica Alemany, al tiempo que aclara que se trata de un grupo dinámico que varía en función de la disponibilidad de tiempo de la persona que es inscribe.

El coordinador de Interpreta Natura detalla que prácticamente un 50 % de estos voluntarios son extranjeros, mientras que los vecinos de Alzira que participan en el programa representan una minoría, apenas un 10 %. «No sé por qué hay tantos extranjeros», admite Alemany, que apunta como hipótesis la difusión que han podido hacer los jóvenes que hace tres años participaron en Alzira, durante seis meses, en un programa a través del Servicio Voluntario Europeo.

Un grupo de Whatssap que en estos momentos agrupa a cerca de sesenta personas mantiene comunicados a los voluntarios y permite conformar el grupo que cada día sale a la montaña y comunicar las tareas asignadas. «Cuando se ofrecen las plazas van los que menos veces han ido para dar así el mismo número de oportunidades a todo el mundo», explica Amparo Sanz, una joven de València que se ha integrado en el grupo. José Alemany, por su parte, señala que todos los días salen entre cinco y diez voluntarios, pero en ocasiones el grupo es de hasta quince. Intrepreta Natura también trabaja con la Fundación Cepaim, que incluye esta actividad, dos días a la semana, en un programa de inserción social.

Una veintena de avisos al 112

Amparo Sanz recuerda que conoció la existencia de este grupo de voluntariado ambiental tras encontrar en internet las «Naturnits», marchas norcturnas que organiza Interpreta Natura. Había participado en el Vedat de Torrent, donde reside durante el verano, en una experiencia de voluntariado de una semana «que disfruté muchísimo» y no dudó en inscribirse. «Tenía disponibilidad de tiempo y vehículo y, sin pensármelo, me apunté, me encantó desde el primer día, estoy encantada», incide. La joven detalla que la mayoría de rutas se realizan a pie, en busca de alguna de las cumbres desde las que se tiene un amplio campo de visión, si bien en otras utilizan los vehículos para subir a puntos elevados de la urbanización Sant Bernat, que también ofrecen «panorámicas increíbles».

Asad es otro de los voluntarios que participan en el programa, en su caso, por segundo año consecutivo. De origen paquistaní, llegó a España «hace dos años y seis meses». «Tenía problemas en mi país y me acogí a un programa de protección internacional», relata. Es informático y profesor de inglés, habla castellano y se atreve incluso con algunas expresiones en valenciano. Ve en el voluntariado ambiental una posibilidad de formarse «y en un futuro poder ejercer como guía turístico». Alemany destaca que los voluntarios han realizado este verano una veintena de avisos al 112 tras detectar conatos de incendio.

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