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Degradación

Un monasterio que agoniza

El antiguo cenobio agustino de Santa María de Aguas Vivas, catalogado como Bien de Interés Cultural, sufre nuevas incursiones e intentos de robo que aceleran su ya avanzado deterioro

La vegetación ha crecido en el claustro a través de las losas del patio y se asemeja, cada vez más, a un jardín interior.

La vegetación ha crecido en el claustro a través de las losas del patio y se asemeja, cada vez más, a un jardín interior. vicent m. pastor

El Monasterio de Aguas Vivas agoniza lentamente ante la pasividad de su propietario, una empresa en concurso de acreedores, y de las instituciones que deben velar por la protección de inmueble que fue fundado en el siglo XVI como un convento agustino y está declarado Bien de Interés Cultural (BIC). Su estado de deterioro es tal que, en algunos espacios, alcanza el nivel de ruina. La desprotección que sufre el cenobio ha propiciado que, durante los últimos años, se haya convertido en un involuntario escenario de múltiples saqueos y actos de vandalismo. De hecho, en las dos últimas semanas se han detectado dos nuevas incursiones. La degradación del monasterio ha ido en aumento. Como el número de ataques sufridos a lo largo de los últimos años. Su deterioro comenzó cuando la empresa titular entró en concurso de acreedores y cesó su actividad en el recinto, que utilizaba como sala de banquetes. Expolio, intentos de robo, pillaje vario y el inevitable paso del tiempo han hecho mella en el histórico edificio. Del interior ha desaparecido mobiliario, cuadros o libros que carecen de valor, elementos de cobre o plomo de los baños e, incluso, azulejos de cerámica del pavimento original. En él ya no queda ni un ápice del esplendor que llegó a atesorar. Pintura en spray dibuja, en su interior, lo que parece un itinerario a seguir para todo el que quiera entrar. Únicamente los avisos de los vecinos o personas que se percatan de la presencia de desconocidos han llegado a frenar más actos vandálicos. De hecho, recientemente se avisó a la Guardia Civil tras observar que se había accedido al interior del monasterio desde la parte trasera. Los agentes, en su registro, no localizaron a nadie pero sí detectaron una serie de objetos de escaso valor que parecían preparados para un hurto inminente. La propiedad tapiará una venta rota para evitar que, al menos por ese flanco, se produzcan nuevas incursiones. También ha instalado señalística del tipo «Prohibido el paso», aunque salta a la vista que no surte efecto. Hace ya casi un año se reunieron representantes del gobierno valenciano, responsable de velar por la conservación del patrimonio; alcaldes de las localidades involucradas -Alzira, Carcaixent y la Barracad´Aigües Vives-; y portavoces de la propiedad. El Consell anunció que abriría un procedimiento para exigir al titular que cumpliese su deber y frenase el deterioro del monasterio. También le insistió sobre dicha cuestión un año antes. Desde entonces, poco o nada ha cambiado, por lo que el deterioro propio del abandono sigue su curso. El claustro es cada vez menos visible ya que la maleza ha crecido a través de las juntas de las losas del patio hasta crear un espacio que se asemeja, poco a poco, a un jardín. Los desconchones se han convertido en un desperfecto habitual de gran parte de las paredes interiores y de la fachada. Una de las salas más nobles del inmueble ya ni siquiera hace honor a ese nombre. La caballeriza se encuentra más cerca sufrir un derrumbe que de permanecer estable. El estado, también, de techos y vigas internas se acerca cada vez más al colapso.

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