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Favara deja de vivir pendiente del tráfico

Algunos hosteleros ya se resienten tras la apertura del desvío mientras otros se aferran a la fidelidad de la clientela fija

Favara deja de vivir pendiente del tráfico

Favara deja de vivir pendiente del tráfico

Dos de los establecimientos ubicados en la travesía de la N-332 en Favara.

La inauguración el pasado 9 de septiembre del tramo de la A-38 que une Cullera y Favara tras una inversión superior a los 150 millones de euros va a tener consecuencias para esta última localidad. Pasados quince días, los bares ya empiezan a notar que los clientes no pasan por la puerta como antes.

La puesta en marcha de este tramo ha permitido eliminar uno de los puntos negros de la red viaria de carreteras del Estado, pero al mismo tiempo ha significado un cambio importante al reducir el número de vehículos que pasan por la travesía de Favara. Fuentes consultadas estiman en más del 70 % la reducción que puede llegar a experimentar el tráfico rodado en Favara. Si a esta situación se añade la exención del peaje en la AP-7, la reducción de vehículos que dejan de pasar por Favara es todavía más dràstica.

A pesar de todo, los bares de la Nacional 332 a su paso por Favara ven la nueva situación dentro de la normalidad que se les presenta desde la inauguración del tramo de la A 38. Algunos de los hosteleros han mostrado su preocupación por la situación que empiezan ya a afrontar y que, sin duda, tendrá una importante repercusión en sus negocios.

«Con una reducción de prácticamente el 70% de vehículos que transitan por la antigua N- 332, la merma en el número de clientes ha bajado de forma significativa. Aunque seguimos manteniendo la clientela fija de la que ya disfrutábamos, que no solo llega desde Favara sino también de algunas poblaciones limítrofes. Hay que tener en cuenta que en estos primeros quince días, el volumen total de ventas se ha reducido más del 40% y las previsiones no parecen ser demasiado optimistas», explica a Levante-EMV Carlos, propietario del Hotel Virginia.

Otros locales situados en la misma carretera, como el Bar Sol, exponen por su parte que en realidad no han notado una drástica bajada de público ya que «los clientes de paso eran los menos habituales porque desde siempre hemos estado trabajando con una clientela fija tanto de Favara como de otras localidades cercanas, así como con importantes grupos de ciclistas que utilizan ciertas rutas que van a desembocar a Favara provenientes tanto de la Valldigna y la Safor como de la Ribera Alta o incluso venidos desde l’Horta, con lo cual hemos ido capeando esta situación y esperamos que el desvío de la A-38 afecte de forma poco sensible al número de clientes», indicaron.

Algunos de los locales confirman que esperan «seguir trabajando de forma clara con la gente que desde la localidad, por ejemplo, de Tavernes se desplaza Alzira o incluso con algunos clientes fijos que eligen los bares de la zona por su calidad y buen servicio, así como la relación calidad-precio, algo que ha hecho que se hayan convertido en clientela fija y que de momento continúan fieles a los locales en los que han estado visitando estos años».

Desde los bares que en la actualidad se encuentran en la carretera Nacional 332 a su paso por Favara afirman que «a partir de ahora hay que cambiar un poco la mentalidad de cómo estábamos trabajando y buscar potenciar la calidad y el servicio con una clientela fija que permita seguir trabajando en los niveles que veníamos trabajando hasta ahora».

Algunos vecinos de la localidad consultados por este periódico han afirmado que «sigue siendo muy complicado poder encontrar mesas libres en los locales de hostelería de la carretera porque son muchos por ejemplo los grupos de ciclistas que deciden realizar sus almuerzos debido al buen trato buen servicio y buen precio que ofrecen los mismos».

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