Los pescadores de Cullera y El Perelló se quejan de un rebote importante en cuanto a la presencia del cangrejo azul, (Callinectes sapidus) principalmente en las zonas de agua dulce. Su agresividad pone en peligro la fauna autóctona. Hoy ya domina la laguna de l’Estany.

El número de cangrejos que pueden observarse en el mar es poco significativa, según ha constatado la cofradía de pescadores de Cullera. Su presencia en el medio marino se ha ido reduciendo de forma notable. Hoy es casi nula y testimonial, pero en el agua dulce, como por ejemplo en el río Júcar o incluso en las acequias de la zona de El Perelló y El Mareny, están muy presentes. Ahí el número de cangrejos azules se ha incrementado de forma constante. «Si te pones a pescar en un momento determinado puedes coger un número importante de cangrejos que además con su sola presencia, espantan la pesca habitual», indican desde El Perelló. 

Mucho más lejos llega el presidente de la asociación de pescadores deportivos de Cullera, una entidad que gestiona la pesca del lago del Estany, que asegura a este periódico que esta agresiva especie se está comiendo prácticamente todo lo que encuentra a su paso. «Es una seria amenaza. El cangrejo azul está comiéndose no solo la flora de la zona sino que, además, ataca también a las crías de los peces provocando un daño inmenso». También se está detectando una importante presencia de cangrejo azul en los arrozales, donde llegan provenientes de acequias, del río e incluso desde el mar.

Un regante de Sollana con dos capturas de cangrejo azul.

Cargueros de la costa oriental

El biólogo José Martínez subraya que esta especie, que llegó del otro lado del Atlántico, ha colonizado importantes áreas y comienza a expandirse por todo el mar Mediterráneo. Se presume que llegó asido a los cascos de algunos cargueros llegados desde la costa Este americana. Algunos especialistas y no pocos ecologistas incluso creen que su introducción en el Mediterráneo pudo haber sido intencionada.

Según Vicente Pérez presidente de la cofradía de pescadores de Cullera, los profesionales que emplean la modalidad del «trasmall» (las embarcaciones que pescan cerca de la costa) se quejan de la fuerza que tienen estos cangrejos, ya que con sus pinzas son capaces de llegar a romper las redes de arrastre. 

"Los pescadores les temen y huyen porque sus pinzas son capaces de romper las redes de arrastre"

Vicente Pérez - Presidente de la cofradía de pescadores de Cullera

Los pescadores suelen alejarse de los enclaves marítimos en los que suele haber cangrejos de estas características para evitar que produzcan daños en sus aparejos. «A pesar de ello hay que reconocer que, en los dos últimos años, el número de cangrejos que se capturan en las redes se ha reducido de forma considerable», aseguran fuentes del sector.

Aunque existen dudas de si podrían poner en peligro las especies autoctonas, los pescadores afirman que desde que la presencia del cangrejo azul es más persistente en zonas de agua dulce, la pesca habitual se ha reducido de manera significativa hasta el extremo de que los propios pescadores de caña han solicitado que se regularice la pesca y la venta de esta especie para garantizar un mayor control de la población.