El 62,1% de los menores de 18 años de la comarca matriculados en cuarto de la ESO y primero de Bachillerato ha admitido haber participado en juegos de azar durante los últimos meses. Las apuestas deportivas y las quinielas son los más frecuentes. De entre los que juegan, el 22,6% manifiestan entre uno y tres criterios de juego patológico, mientras que el 2,8% muestran cuatro o más criterios, que es la cifra utilizada diagnosticar la patología

El estudio ha encontrado diferencias significativas en género, tanto en frecuencia de juego como en incidencia y vulnerabilidad en el juego patológico siendo los hombres los más afectados. Los resultados obtenidos ponen de relevancia que, a pesar de que el juego es una actividad que está prohibida a menores de edad, esta no es infrecuente en ellos.

Si se pregunta al alumnado si las tragaperras online, la ruleta o las apuestas deportivas son buenas o malas todos responderán que, por supuesto, son malas. Entonces, ¿por qué juegan? Hay dos grandes razones por las cuales la mayoría de los adolescentes que prueban los juegos de azar, repiten. Una es para ganar dinero, la otra por la emoción.

Igual que una droga

«Esa emoción es muy peligrosa porque cuando alguien juega, sucede una cosa mucho más compleja que el simple riesgo de perder cierta cantidad de dinero o la posibilidad de ganar otro punto: se activa en nuestro cerebro el circuito de recompensa, igual que se activa cuando consumimos cualquier tipo de droga», alertan los expertos. El riesgo o la incertidumbre de ganar o perder genera mucho placer en nuestro cerebro, incitándonos a repetir esa misma acción en el futuro. Así se inicia la adicción. Y a partir de ahí se multiplican los problemas.

Los adictos al juego se pueden mostrar apáticos, distantes con su familia y amigos, pueden descuidar sus responsabilidades y dejar muchas actividades que antes les motivaban. Se muestran callados sin dar muestras de aquello que les inquieta, o les causa problemas con familiares o amigos. Aunque la familia descubra la adicción, al adolescente le costará aceptar ayuda. «Por eso es muy importante que la familia esté alerta en cualquier cambio que los resulte extraño», añaden los especialistas.

La Unidad de Prevención Comunitaria en Conductas Adictivas de la Mancomunidad de la Ribera Alta (UPCCA) dispone de un servicio que da respuesta y adopta las medidas adecuadas para la prevención de las adicciones promocionando una cultura saludable y una mejora del bienestar social en la familia, en la escuela y en el pueblo en general.

Campaña de sensibilización

La UPCCA y el Ayuntamiento de La Pobla Llarga han lanzado una campaña para alertar sobre los riesgos de los juegos de azar, a los que cada vez se accede a una edad más temprana y que son de alta disponibilidad porque desde cualquier teléfono móvil pueden realizar apuestas y jugar de manera online. A medida que los juegos de azar se convierten en una parte importante del ocio habitual de los jóvenes, la edad a la que empiezan a jugar va menguando.