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La Ribera deja de superar el límite de la contaminación por ozono

La reducción de la movilidad a causa de la pandemia mejora la atmósfera de manera «inusual»

Estación medidora de la calidad del aire en Alzira | VICENT M. PASTOR

La contaminación por ozono se ha reducido mucho en La Ribera, según ha certificado Ecologistas en Acción en su informe anual. Este año detecta una mejora sin precedentes en la atmófera como consecuencia de la reducción de la movilidad a raíz de la crisis de la covid-19. En la comarca, según los datos oficiales de la Conselleria de Medio Ambiente, este año no se ha superado ningún día el límite máximo que marca la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los ecologista destacan que estas cifras «son inauditas», ya que durante los años anteriores anteriores a la pandemia en la Ribera se han superado las tasas marcadas por la OMS unos 40 días por año y otros muchos días, aunque no se han rebasado las ocho horas de erxposición a altos índices de ozono, sí que se han registrado algunas horas por encima de esa concentración perjudicial para la salud humana.

La mejora de la situación ha sido especialmente relevante en las áreas costera e interior del Turia y en el área costera del Júcar, con una reducción del número de días con mala calidad del aire por el ozono superior al 60%. En la Comunitat Valenciana, las superaciones del límite de ozono recomendado por la OMS se han reducido un 39% respecto a la media del periodo 2012-2019, siendo las registradas en 2020 las más bajas de la última década, excepto en las áreas metropolitanas y el centro y norte de la provincia de Castelló.

A pesar de ello, durante el pasado verano, el 76% de la población española ha respirado niveles nocivos de ozono, según los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La Agencia Europea de Medio Ambiente constata que cada año provoca entre 1.500 y 1.800 muertos en España y el empeoramiento de muchas enfermedades. Las personas más afectadas son niñas y niños, mayores, embarazadas y enfermos cardiorespiratorios crónicos.

La afección económica también es considerable, el coste sanitario y laboral de la contaminación por ozono fue de unos 5.000 millones de euros en 2013, un 0,33% del PIB español, según el Banco Mundial, y esto sin considerar los daños provocados sobre los cultivos y los ecosistemas naturales, que pueden ser equivalentes, especialmente en las hortalizas más sensibles.

La crisis de la Covid-19 ha demostrado que la reducción del transporte y la descarbonización de la industria son las principales herramientas para mejorar la calidad del aire que respiramos en las ciudades y en las zonas rurales, también en el caso del ozono.

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