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Hoteles con un cliente por habitación

Las restricciones por la pandemia constriñen las posibilidades de negocio de los tres establecimientos que operan en Alzira, que tienen en las empresas de la ciudad la fuente casi exclusiva de huéspedes, un tipo de usuario que garantiza cierta estabilidad aunque reduce la ocupación a cuatro días laborables

Hoteles con un cliente por habitación |

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Hoteles con un cliente por habitación | LEVANTE-EMV

Las restricciones a la movilidad impuestas por la actual coyuntura de emergencia sanitaria provocada por el coronarivus; la ausencia de celebraciones multitudinarias, ya sean bodas o conciertos, que siempre abren la puerta a que alguien tenga la necesidad de pernoctar en Alzira, o la prohibición de alojar a más de una persona por habitación si no pertenecen al mismo núcleo familiar, constriñen notablemente las oportunidades de negocio de los hoteles que operan actualmente en la ciudad que, al mismo tiempo, han visto cómo se disparaban los gastos en limpieza y desinfección para reducir en lo posible el riesgo de contagios.

La oferta hotelera se reduce en estos momentos en Alzira a 40 habitaciones distribuidas en tres establecimientos que viven casi exclusivamente de los clientes que se desplazan por motivos laborales a diferentes industrias de la ciudad. Este tipo de clientela ofrece estabilidad -tanto el Hotel Avenida Plaza, con 19 habitaciones, como el Hotel Lluna, con 14, las tenían todas ocupadas esta semana-, aunque la actividad se limita a cuatro días a la semana, de lunes a jueves, mientras que el fin de semana los establecimientos se vacían, salvo demandas muy puntuales. La coyuntura es complicada para todos, aunque los hoteles con restaurante pasan si cabe mayores apreturas. «Si antes un viernes podías tener 40 o 50 comensales, ahora vienen al restaurante ocho o diez», comenta Pepe Villalba, de la Casa Blava, un establecimiento con media docena de habitaciones que esta semana se encuentra al 50 % por lo que advierte de que, si las circunstancias no cambian, «esto no se puede mantener por mucho tiempo».

«Solemos tener el hotel al 100 %, pero también es verdad que lo tenemos lleno con mucha menos gente que hace tres meses», apunta Jaime Rosell, director del Hotel Lluna, mientras señala que esta reducción de huéspedes por las restricciones decretadas por la Covid se traslada también a una disminución de comensales en el restaurante. «Nosotros ofrecemos cenas pero hemos tenido que reducir la plantilla porque si antes tenías veinte o treinta personas, ahora sabes que como mucho vas a tener 14 y el día que la gente no cena en el hotel ya no te salen los números», comenta.

Una limitación «absurda»

David Espinar, del Hotel Avenida Plaza, respira por mantener un nivel de actividad aceptable y, en la actual coyuntura marcada por la pandemia, asegura que no le preocupa tanto no poder comercializar habitaciones dobles como la incertidumbre. Asume las pérdidas que implican las restricciones impuestas por Sanitat, aunque considera «absurdo» que dos personas que han estado todo el día trabajando juntas tengan que alojarse en habitaciones separadas. Rosell, por su parte, señala que el hotel tiene la obligación de informar de la normativa, «pero si vienen dos personas y dicen que son pareja no podemos hacer de detectives», indica.

Con todo, Espinar incide en que «la incertidumbre es lo peor. Antes tenías una previsión de trabajo, pero ahora no tienes nada». Agradece poder seguir trabajando «cuando hay hoteles que se dedican solo al turismo que o bien han cerrado o no han podido abrir» y señala que no depender del turismo es hoy en día «una ventaja», aunque repasa el calendario y advierte de que si restas los fines de semana, «te quedan entre 17 y 19 días para sacar la media de las habitaciones» al tenerlas solo ocupadas de lunes a jueves.

«Antes del coronavirus, junto a la gente de las empresas, había un segundo cliente de fin de semana que venía a una boda.... Tenemos seis habitaciones, una doble, que de normal estaban llenas e incluso tenías peticiones por si fallaba alguna reserva, pero eso se ha acabado», aporta José Villalba. El representante de la Casa Blava señala que mientras se reduce el número de clientes bien por la menor demanda o porque únicamente hay un huésped por habitación, los gastos de limpieza se han disparado. «Nos estamos gastando 800 € en limpieza más al mes que antes», detalla.

La vida en los hoteles no es la misma que antes de la pandemia. La suspensión de las Fallas provocó una anulación generalizada de reservas -«en dos horas se vació el hotel», coinciden en señalar Espinar y Villalba- y, acto seguido, dio paso al confinamiento, que cada uno vivió de forma diferente.

El concesionario de la Casa Blava recuerda que las fuerzas de seguridad le indicaron que se trataba de un servicio esencial que debía seguir abierto y, de hecho, en él se alojaron trabajadores de una compañía eléctrica. En el caso del Hotel Lluna, Rosell relata que lo ofreció a Sanitat para albergar a personal médico y, visto lo sucedido después, asume lo que considera un error. «Nos dijeron que nos pagarían la luz y el agua, la hemos reclamado ya cuatro veces y parece que cometamos algún crimen. Tuvimos el hotel lleno, se dieron llaves y luego lo hemos tenido que cambiar todo porque nunca se ha sabido qué pasó ellas. Todo han sido problemas e inspecciones». El Avenida-Plaza se mantuvo cerrado. Los hoteleros denuncian la falta de ayudas de las Administraciones.

Establecimientos dentro y fuera del casco urbano. Alzira cuenta con tres hoteles. 1 Fachada del Hotel Lluna, ubicado en el polígono de Tisneres.

2 Recepción del Hotel Avenida Plaza.

3 Detalles de un juego de llaves de la Casa Blava

´4 Acceso principal al hotel de la avenida el mayor de los tres. F

Una oferta de apenas 40 habitaciones, que cubre la demanda

«En Alzira funcionan los hoteles que hay ahora, si abriera otro no funcionaría ninguno»

Los tres hoteles que en la actualidad operan en Alzira ofertan 39 habitaciones -diecinueve el Avenida-Plaza, catorce el Hotel Lluna y seis la Casa Blava- y, según coinciden en señalar sus responsables, no depender del turismo representa en la actual coyuntura una ventaja. David Espinar, Pepe Villalba y Jaime Rosell también convienen en que aunque pueda parecer una oferta reducida, la demanda de camas no da para mucho más. «Este sector está muy vinculado a la economía. Si la economía va bien y la gente se mueve, en Alzira funcionan los hoteles que hay ahora. Si montaran alguno más, no funcionaría ni ese ni ninguno», señala Espinar. José Villalba, que presidió durante más de veinte años la Asociación Empresarial de Alzira, incide en que la prueba más evidente es que «acaba de cerrar La Masía y ninguno de nosotros lo ha notado. Alzira no necesita más camas», subraya. «Es verdad que si viene un equipo de fútbol no cabe en un solo hotel y se tienen que repartir, pero eso pasa de forma muy esporádica, igual con el Cotif de l’Alcúdia, pero el resto del año tenemos nuestra clientela gracias a la industria, porque si tuviéramos que vivir del turismo..., cero, cero», apostilla. Rosell refuerza la idea al señalar que el turismo apenas aporta algún cliente puntual. «No es del turismo de lo que viven los hoteles de aqui, en algún caso alguien que no ha encontrado alojamiento en la playa, pero nuestros clientes suelen ser gente que viene de las empresas».

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