Una intoxicación que dejó prácticamente inconsciente a una joven de 16 años el pasado fin de semana cuando participaba en una videoconferencia con unas amigas desde su vivienda en Montroi ha alertado a los familiares de una peligrosa práctica en este sector de población: la inhalación de un anestésico local que se aplica mediante aerosol en la piel y que algunos jóvenes esnifan tras proyectarlo sobre una tela o la manga de una prenda en busca de efectos de euforia y excitación.

Si bien el análisis de drogas realizado a la joven resultó negativo y ésta, que se recupera en un hospital de València tras pasar por la UCI, niega haber consumido ese día el cloruro de etilo, sí ha reconocido que lo había probado con anterioridad y fuentes del entorno familiar han mostrado su sorpresa al constatar durante las averiguraciones realizadas que en el entorno de amigos «todos conocían esta sustancia». «No tenemos la seguridad absoluta de que la intoxicación fuera por cloretilo -la menor sólo recuerda haber ingerido alcohol esa noche-, pero los chavales lo están usando», indicaron las mismas fuentes.

Las fuerzas de seguridad han abierto una investigación y la Policía Local de Montroi ha alertado tanto a la dirección del instituto al que asiste la joven como a los Servicios Sociales para que incidan en la prevención y en la información a los padres al haber constatado que algunos menores están probando esta sustancia. «Vamos a alertar a los amigos que tienen hijos adolescentes para que sepan que se pueden drogar con un producto que se puede comprar en la farmacia por cuatro euros y que, si ves las reacciones, puede provocar el coma o la muerte súbita», incidieron desde el entorno familiar de la joven, si bien otras fuentes señalan que el tricloroetileno, un producto que se emplea en la industria como desengrasante, también se está utilizando en ocasiones por sus efectos piscoactivos.

La intoxicación de la menor se produjo el pasado sábado por la noche. Un familiar que se encontraba en la casa ya acostado escuchó primero que subía el tono de voz en la videoconferencia que mantenía con otras personas, luego risotadas hasta que percibió que salía de forma precipitada de la habitación para entrar en el baño y,en ese momento, oyó un fuerte golpe. «Salí para ver qué había sucedido, vi su habitación abierta, el móvil en el suelo y las voces de otras chicas que no paraban de reir, la puerta del baño entreabierta y la luz apagada. La llamé pero no contestaba y y al asomarme la vi recostada en la taza con el cuello totalmente retorcido y los brazos y las piernas flácidos». Había tirado un mueble axuiliar al suelo.

Alertó a la Policía Local mientras se disponía a evacuar a la chica al centro de salud de Montserrat, que recibe las urgencias de la Vall dels Alcalcans, donde recibió la primera atención y recuperó la conciencia, antes de evacuarla al Hospital General.

La noche fue intensa para la familia. «Llegó con un nivel de conciencia de 3 sobre 15 y me dijeron que para que tuviera viabilidad había que entubar», relataron desde el entorno familiar. Las gestiones realizadas con las amigas provocaron que conocieran el consumo días antes de cloretilo. «Una madre del AMPA dijo que en el parque de Montserrat han visto tubos de ese producto», indicaron. La búsqueda de algún envase de este antiiflamatorio de uso cutáneo en casa resultó infructuosa. El único indicio que encontró fue un fuerte olor a Reflex en un pijama que, como el cloretilo, se utiliza en la medicina deportiva.