La Asociación de Mujeres Amèlia Jover de Cullera se ha visto forzada a suspender algunas actividades al ser saboteadas por un grupo de piratas informáticos que entra a las sesiones telemáticas «eructando, silenciando a las ponentes y expulsando a las asistentes», según lamenta una de las responsables del colectivo, Encarna Bosch Grau. La entidad ha denunciado ante la Policía esos delitos cibernéticos y ataques contra derechos fundamentales como el derecho de expresión y el derecho de reunión.

El pasado 25 de noviembre, con motivo del día internacional contra las violencias machistas, se había convocado una conferencia sobre «Violencia de género: la otra pandemia» ylos boicoteadores informáticos lograron paralizarla. «Fuimos expulsadas más de 50 personas que estábamos participando y la tuvimos que repetir el día 1 de diciembre», concreta Encarna Canet Benavent.

El 25 de Noviembre siempre ha sido un día de reivindicación feminista. Muchas asociaciones de mujeres, entidades sociales, educativas, culturales y organismos públicos y privados organizan charlas, jornadas, exposiciones o movilizaciones con ese motivo. Pero este año, a causa de la alarma sanitaria, las mujeres no han podido llenar las calles, las salas y las aulas con sus lamentos para difundir y sensibilizar a la población contra las violencias machistas y el patriarcado. «Hemos tenido que reinventarnos y hemos llenado igualmente las redes con la reivindicación y la sororidad», aclara la asociación feminista cullerense.

Pero los boicoteadores virtuales lo impiden. Y el caso de Cullera no es aislado. «Sabemos que a otras asociaciones de mujeres les ha pasado el mismo y así lo han denunciado. Lo que parecía una broma de mal gusto se ha transformado en un ataque premeditado que sigue el mismo patrón. Por lo tanto no son hechos aislados sino ataques planificados», subrayan.

El nuevo entorno digital se presenta como un medio idóneo para cometer esos delitos porque no hay que dar la cara y los boicoteadores, escondidos bajo perfiles falsos, creen tener garantizado el anonimato, por lo que instan a los poderes públicos a perseguir estos hechos delictivos. «No es la primera vez que se utiliza la violencia en linea contra las mujeres ni será la última, tenemos muchos ejemplos en forma de acoso a mujeres por las redes sociales, insultos y amenazas contra feministas que se expresan libremente, sabotajes de páginas web por la igualdad o discursos de odio y hay que combatirlo», emplazan.